Las Máscaras en las Danzas de Moros y Cristianos.

Hablar de máscaras es introducirnos en un tema sumamente complejo e interesante. Desde la psicología, pasando por el arte y el arte popular (¿podemos separarlos?) hasta la antropología y el coleccionismo, es un tema que ha atrapado a especialistas y principiantes que se sienten atraídos por el encanto y misticismo de esos rostros, los otros rostros que permiten al portador convertirse en un ser diferente a sí mismo.

Nuestro país tiene una muy rica y diversa tradición mascarera. Desde el Suchiate hasta el Bravo encontramos ejemplos representativos de prácticamente cada zona y región, de ahí que sea un tema que da para muchos estudios e intervenciones académicas, sin dejar de lado a la gran variedad de artesanos, danzantes y portadores que les dan vida y las mantienen como un elemento vivo.

Sobre las máscaras se han escrito numerosos libros y artículos, se han presentado diversas exposiciones y hay colecciones muy importantes y conocidas, entre ellas la del Centro de Estudios de Arte Popular Ruth D. Lechuga, la del Museo Rafael Coronel y la Colección Muyaes-Ogazón; podemos mencionar también la del Museo de Arte Popular y la del Museo Nacional de Antropología, que acaba de ser sometida a un proceso de conservación. Si bien no son las únicas, las primeras que mencionamos son las que han gozado de mayor difusión y se caracterizan por lo amplio de sus acervos y la documentación que las acompaña. Es justamente la adecuada documentación lo que permite que una colección sea valiosa más allá de los valores estéticos que le son inherentes a cada pieza; permite que se contextualice, se tengan datos fiables de lugares y épocas precisas que permitan comparar y ampliar la información.

Para el estudio del tema que nos ocupa en este espacio, las Danzas de Moros y Cristianos, se presentan tres problemas importantes al momento de introducirnos al tema de las máscaras: 1) Por un lado, la mayoría de las ocasiones lo general consume a lo particular. Es decir, los libros hablan de las máscaras de México, en decir, de todas. Es en este sentido que la información que requerimos para Moros y Cristianos, ocupa sólo una parte del contenido total del libro. Dependiendo del enfoque de la obra, la información que necesitamos es mayor o menor. Afortunadamente los ejemplos que se suelen incluir suelen ser muy representativos y en ocasiones, espectaculares. 2) La cultura de las máscaras está viva y cambia constantemente. Una máscara que se usa en una danza de Moros y Cristianos podría no ser exclusiva de esta danza, podría venir de otro tipo de danza o al contrario, utilizarse en Moros y Cristianos aunque no sea propiamente de ella. La dificultad aquí radica en que todo podría terminar en ser o usarse en Moros y Cristianos; esto no es necesariamente un problema porque, como dijimos, forma parte de una cultura viva. Sin embargo, sí es posible encontrar rasgos comunes e identitarios a las máscaras que se suelen utilizar en Moros y Cristianos y de esa forma, sin ser demasiado rígidos, crear una clasificación de máscaras de Moros y Cristianos. Finalmente, 3) No todas las danzas de Moros y Cristianos utilizan máscaras. De algunas danzas es inseparable, como el caso de los Alchileos de San Martín de las Pirámides, o los Chilolos de Santiago Juxtlahuaca, pero para el caso de los Santiagueros, tenemos Santiagueros con máscaras y Santiagueros sin máscaras. En este caso, es importante señalar esta distinción y ser consciente de ella al momento de clasificar las danzas.

De acuerdo con la dra. Ruth D. Lechuga, “La función primordial de la máscara en México es la de transformar a su portador en un ser completamente diferente, mitológico o histórico, que se encarna en el curso de una actuación” 1. Menciona también la Dra. Lechuga, el importante impacto psicológico que tiene el uso de estos artefactos tanto para los espectadores como para el portador, ya que por un lado sirve como elemento de cohesión social y educativo al ser un objeto representativo y, al mismo tiempo, representante de la tradición viva, además de tener un efecto liberador (en algunos casos) en la persona que la lleva que le permite realizar, bajo el anonimato que provee la máscara, roles que no se permitiría en lo cotidiano2. Por otro lado, la profesora Ma. Teresa Pomar nos advierte que actualmente no debemos dotar a la máscara de un podre sobrenatural, ya que “la máscara es un elemento que complementa la indumentaria de los participantes” en representaciones ceremoniales y que su comportamiento “será, con o sin máscara, la marcada por las pautas tradicionales”3. Me parece este comentario muy acertado y no debemos perder de vista que, desde el punto de vista de nuestras investigaciones, la máscara no es el fin en sí mismo, es parte de las Danzas de Moros y Cristianos.

En este sentido podemos observar otro de los usos de la mascara en las Danzas de Moros y Cristianos, la representación de la lucha entre los bandos a través de sus rasgos estéticos: los Moros, como veremos más adelante, suelen tener representaciones que destacan rasgos negativos, mientras que los Cristianos, los buenos, suelen tener representaciones más agradables4, o incluso reales, ya que en algunas danzas los Cristianos no utilizan máscaras.

A pesar de todo una máscara es un objeto cuasi sagrado, debe ser manipulada con seriedad y respeto, eso incluye no tomarla introduciendo los dedos en las aberturas para los ojos o la boca y en casos más especiales, incluso ser tomada con guantes o paños limpios. En sus comunidades de origen y de la mano de los artesanos que las elaboran y los danzantes que las portan, representan una larga herencia y tradición. Hay máscaras bailadas, es decir, que fueron utilizadas en alguna danza o representación y son las más buscadas por los coleccionistas; es importante reflexionar en cuáles habrán sido las razones que la llevaron hasta el museo, bazar o tienda donde la admiramos. También hay muchas máscaras “falsas”; me permito el uso de las comillas ya que aunque no sean originales, antiguas o bailadas, no dejan de ser máscaras en sentido formal, aunque no contengan en sí toda la carga simbólica que representa una máscara de danza, pero que se han convertido en todo un reto para los investigadores y coleccionistas ya que muchas veces fueron creadas con la idea de surtir un mercado que no siempre tiene objetos disponibles; este tema es ampliamente comentado por la profesora Pomar en su texto.

En una visita al Centro de Estudios de Arte Popular Ruth D. Lechuga, la maestra Marta Turok, curadora y coordinadora del Centro, nos comentaba que lo primero que debemos preguntarnos al momento de dudar de la autenticidad de una pieza es “¿Alguien puede usar esto?” Es decir, ¿cabe en su cabeza? ¿Podría respirar? ¿Podría moverse? Y a partir de esa pregunta, tratar de obtener mayor información sobre la máscara apoyándonos en los documentos disponibles: los libros, archivos fotográficos y las colecciones que cuenta con una buena documentación de sus piezas.

Finalmente, no debemos pasar por el alto lo que comentamos unos párrafos atrás, la tradición de las máscaras está viva y cambiando constantemente, por lo que las máscaras ya no sólo reflejan las tradiciones de los pueblos originarios, que es lo que muchas veces vamos a encontrar en los textos que se han escrito sobre el tema, sino que también reflejan los cambios y el mestizaje que avanzó en algunas comunidades; es así que tanto las máscaras como las danzas muestran la convivencia entre la tradición y la nueva realidad social de las comunidades.

No es la intención de este espacio abarcar todo lo relativo a las máscaras, existen muy buenos libros que se especializan en ello, pero queremos que sea una breve introducción antes de comenzar a presentar algunas obras sobre este tema en los siguientes #LunesDeLibro y de algunos objetos e imágenes que forman parte del acervo del Centro de Documentación de Danzas de Moros y Cristianos en nuestra #FotoDeLaSemana, de modo que en conjunto nos permitan observar de forma más específica las diversas máscaras que se utilizan en las Danzas de Moros y Cristianos y que, hasta ahora, no han sido estudiadas por separado.

Referencias:

  1. LECHUGA, Ruth, Máscaras tradicionales de México. Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos, México, 1991, p. 144.
  2. Íbidem, pp. 143-144.
  3. POMAR, Ma. Teresa, Danza-máscara y rito-ceremonia, FONART-FONAPAS, México, 1982, p. 14.
  4. LECHUGA, op cit, p. 148.

Las danzas de conquista. Un encuentro con la teatralidad.

Nuevamente es #LunesDeLibro! Aún cuando este texto trata del amplio tema de las Danzas de Conquista, algunos autores consideran que las Danzas de Moros y Cristianos forman parte de esta clasificación, por lo que es uno de los objetos de estudio del libro.

Este libro es producto de los estudios de doctorado del autor, editado por la Universidad Autónoma del Estado de México y publicado en 2016 con un tiraje muy limitado de 200 ejemplares. No es común encontrarlo en bibliotecas y pudiera ser difícil de localizar para la venta ya que parece agotado en la editorial, aunque valdría la pena buscarlo en tiendas de libros antiguos, el precio de venta original era de aproximadamente $500.00.

Ya hemos mencionado, en entradas anteriores, que no consideramos que las Danzas de Moros y Cristianos sean “Danzas de Conquista” propiamente dichas ya que este término se intenta aplicar de forma general de manera que incluya, en el mismo rubro, a los Moros y Cristianos y a las de la Conquista de México y América. Si bien ambas comparten la estructura de lucha y triunfo de un bando sobre el otro y una surge de la otra, la temática de los Moros y Cristianos  obedece a otros motivos. Sin embargo, sigue siendo un término utilizado ampliamente para catalogar las danzas y es por ello el título de esta obra.

El texto esta compuesto por cuatro capítulos que van analizando el tema a partir de la teatralidad, para posteriormente  ver su integración con la fiesta y las danzas. En este segundo capítulo es particularmente interesante el análisis del autor respecto a la etnicidad y la territorialidad, ya que cada una de las danzas tiene sus rasgos distintivos a partir de la región y la localidad en la que se ejecuta.

En el tercer capítulo se abordan las comunidades, todas del Estado de México, que habrán de ser analizadas: Palmillas, en el municipio de San Felipe del Progreso; Santa María del Monte, municipio de Zinacantepec; Tenango del Valle, municipio del mismo nombre; La Concepción Coatipac, municipio de Calimaya; y Mexicaltzingo, en el municipio homónimo. ¿Cuál es el elemento común entre las comunidades propuestas? Que en todas se realiza una representación de Los Doce Pares de Francia. Este capítulo es el corazón de la obra ya que se analizan y hacen comparaciones entre la historia, personajes, coreografías y vestuarios.

El último capítulo cierra con un estudio de las implicaciones sociales y culturales de las danzas en cada comunidad: el espacio, los espectadores, los danzantes, etc.

Uno de los aspectos más interesantes de este texto es que incluye, en el anexo, una relación con la Historia del Emperador Carlomagno o Los Doce Pares de Francia, basada en la utilizada en Palmillas, San Felipe del Progreso.

Tablas e imágenes ayudan en la explicación y comprensión de lo que nos explica el autor, además de incluir al inicio de cada capítulo un pequeño esquema que indica el contenido del mismo y la estructura.

Un libro muy interesante, aunque considero que el título hubiera sido más adecuado si hiciera mención del tema que aglutina a las comunidades de estudio, la representación de Los Doces Pares de Francia, además de que la ilustración de la portada presenta a un danzante Chinelo, teniendo bastante material con el cual trabajar. Como lo mencionamos al principio, la clasificación depende del enfoque teórico que se utilice e, independientemente de estas observaciones personales, es una obra muy recomendable para el estudio del tema de las Danzas de Moros y Cristianos.

Sobre el autor

Alejandro Flores-Solís es licenciado en Sociología y maestro en Estudios Latinoamericanos, ambos títulos obtenidos en la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM). Como se menciona en la introducción, obtuvo su doctorado en Lenguas y Culturas Mesoamericanas en la misma universidad, en convenio con la Universidad de Hamburgo, en Alemania. Actualmente es director de la Escuela de Artes Escénicas, de la UAEM.

Bibliografía

  • FLORES-SOLÍS, Alejandro. Las danzas de conquista. Un encuentro con la teatralidad. Universidad Autónoma del Estado de México, Toluca, 2016.

Información de la biografía obtenida de:

Referencias:

Fotografía del autor, captura de pantalla tomada de:

Foto de la Semana: Relación de los Santiagueros de San Bartolo Cuautlalpan.

La #FotoDeLaSemana nos muestra un detalle de nuestro pueblo, ¡San Bartolo Cuautlalpan! Les invitamos a conocer un poco más de nuestra tradición.

La imagen corresponde a la Santiaguería “Caballeros del Apóstol Santiago”, o Santiaguería Casasola, del Sr. Brígido Casasola Pineda, la característica más representativa de esta compañía es el uso de sus símbolos: la Cruz de Santiago para los Cristianos y el escudo para los Moros. Fue tomada en enero de 2019.

San Bartolo Cuautlalpan se encuentra en el municipio de Zumpango, Estado de México. Además de la fiesta del Santo patrón, la comunidad celebra la fiesta de la Purísima Concepción de María el tercer domingo de enero. Las Santiaguerías inician en el pueblo en el año de 1895, aproximadamente, y actualmente hay 12 Santiaguerías que se presentan en la fiesta de enero.

La “Relación”, es la representación de la lucha entre el bando de los Cristianos y los Moros. Dura aproximadamente tres horas y se realiza en la plaza de la comunidad. Al igual que otras representaciones, la Relación, se compone de varias etapas; en la imagen vemos lo que se conoce como “La Conquista”. Después de un intercambio de embajadas entre ambos bandos, los Reyes acuerdan reunirse acompañados únicamente de sus más cercanos ayudantes. En esta entrevista, que antecede la batalla, ambos tratan de llegar a aun acuerdo que evite la guerra. Cuando ambos han terminado de exponer sus argumentos, el diálogo se rompe y entran en batalla, retirándose cada uno a su campo para iniciar los preparativos para luchar.

El vestuario de cada bando es similar, variando el color, que identifica a cada bando: rojo o morado para los Moros y azul para los Cristianos, además de la decoración, con los escudos que ya mencionamos. El traje se compone de túnica, capa con sobrecapa, polainas y sombrero o casco.

San Bartolo 1“La Conquista”, Santiaguería Caballeros del Apóstol Santiago. La imagen es propiedad del Centro de Documentación de Danzas de Moros y Cristianos San Bartolo Cuautlalpan. Todos los Derechos Reservados. La imagen puede utilizarse citando la referencia completa.

Foto de la Semana: Vitrales en Tenango del Aire, Estado de México.

La #FotoDeLaSemana nos muestra una muy interesante representación artística de la danza de Los retos a los Doce Pares de Francia que se desarrolla en el municipio de Tenango del Aire, en el Estado de México.

La danza se presenta en prácticamente todas las comunidades del municipio y los barrios de la cabecera municipal. Por mencionar algunos están San Juan Coxtocán, Santiago Tepopula  y San Mateo Tepopula, que celebran sus fiestas patronales el 23 de junio, 25 de julio y 21 de septiembre, respectivamente.

Estos hermosos vitrales forman parte de la decoración en la cafetería Panes y Pasteles de Tenango, ubicada en el centro de Tenango del Aire (Plaza de la Constitución #9, a un costado de la iglesia). El vitral está ubicado en el piso superior del local y muestra otros aspectos importantes de la comunidad como la iglesia, algunos símbolos religiosos y elementos prehispánicos. Los detalles que presentamos son los más representativos para nuestro espacio y nos muestra la importancia que tiene esta tradición para la comunidad, de tal suerte que forma parte de la identidad del municipio y sus habitantes.

En estas imágenes podemos observar a un Cristiano y a un Moro en combate aunque por la posición de los pies sabemos que están danzando. La indumentaria de los personajes es la característica de la danza de los Doce Pares de Francia, donde la mayoría de los personajes principales utilizan casco o morrión, en el caso de los Cristianos, y coronas, en el caso de los Moros, en este caso, rematado con una media luna. El decorado de los trajes, que suele ser bordado en lentejuelas, muestra a una paloma representando al Espíritu Santo en la capa Cristiana  y lo que parecer ser un dragón en la capa mora.

Aún cuando el detalle que mostramos no permite apreciarlo, los personajes se encuentran de frente separador por una columna de la construcción. Resulta interesante que el Cristiano se encuentra en la parte del vitral donde esta la iglesia. Si realiza una búsqueda de imágenes en Google con el texto “vitral Tenango del aire” se encuentran algunas imágenes que muestran aspectos más amplios del vitral.

 

Fotografías de Emmanuel Rodríguez. Las imágenes son propiedad del Centro de Documentación de Danzas de Moros y Cristianos San Bartolo Cuautlalpan. Puede utilizarse citando la referencia completa.

Links de interés

 

Foto de la Semana: Comparsa de Santiagueros

Nuestra #FotoDeLaSemana proviene nuevamente de la mediateca digital del INAH, presentando en esta ocasión una foto titulada “Comparsa de Santiagueros”, con fecha aproximada 1930  y que forma parte de la colección Casasola.

De acuerdo con la descripción de la fototeca, la imagen fue tomada en el Distrito Federal y se le identifica como danza de Santiagueros. A partir de la imagen, considero que más bien podría tratarse de una compañía de la Danza de los Alchileos y que la imagen pudo haber sido tomada en las cercanías de Teotihuacán, lugar donde se sigue representando esta danza.

Para hacer esta propuesta parto de algunos elementos: en primer lugar el traje de la mayoría de los personajes que aparecen en la imagen parece estar compuesto de un pantalón con calzas altas, más o menos a la altura de la rodilla; además de utilizar una especie de saco abierto al frente. El principal elemento es el casco o sombrero, que lleva una especie de peluca o melena, este elemento es muy representativo de la danza de los Alchileos.

También es interesante notar la figura central, que porta una máscara grande que resalta por sus facciones e incluso alcanzamos a notar las patas y la cabeza de un caballo, elemento que lo identifica como Santiago. Al lado de Santiago se encuentran dos danzantes pequeños, probablemente niños, que lo acompañan. Detrás de uno de ellos, a la izquierda de Santiago, se distingue un personaje con una gran barba blanca, postiza, y una corona que muy probablemente representa a Pilatos.

Un elemento interesante de esta foto es la inclusión de un par de banderas, una para cada bando, y que las figuras que las portan parece que utilizan una máscara cada uno.

Comparsa de SantiaguerosLa imagen es propiedad del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Todos los derechos reservados.

Links de interés

http://mediateca.inah.gob.mx/repositorio/islandora/object/fotografia%3A146539

Si quieres conocer cómo es el traje actual de los Alchileos, da clic aqui.

Foto de la Semana: Santiagueros

En nuestra #FotoDeLaSemana, vemos a la Santiaguería del Rey Melchor que se presenta en el pueblo de Los Reyes Acozac, municipio de Tecámac, Estado de México. La fotografía fue tomada el 6 de enero de 2019 durante la fiesta patronal.

En este caso los vestuarios son muy similares a los que se emplean en San Bartolo Cuautlalpan, variando muy poco en algunos detalles pero manteniendo los elementos característicos: Capa, Peto, Nagüilla, Sombrero adornado con plumas, y los decorados  de las prendas están bordados en lentejuela con chaquira. Quizá una de las diferencias principales radica en el uso de un estandarte pequeño para el personaje de Santiago, mientras que el resto de los Cristianos utiliza una pequeña cruz de madera.

La representación que realizan está muy emparentada con el estilo de San Pedro Pozohuacan y la zona de Teotihuacán, con un par de diferencias sustanciales: no se realiza sobre una tarima ni se utiliza el Divino Rostro, la imagen de Santiago Apóstol. Pero la distribución de la ejecución es similar, siendo un espacio largo con los cuarteles de cada bando en los extremos. Al igual que sucede en San Pedro Pozohuacan, cada par de personajes se enfrentan de forma similar, forcejeando hasta que son derribados.

La representación es extensa, terminando cuando ya ha oscurecido. Al final de la representación se enfrentan Pilatos y Santiago, quién bautiza a los Moros.

De acuerdo con la información recabada, el inicio de esta representación tuvo lugar a finales del Siglo XIX o inicios del Siglo XX, y de acuerdo con los informantes, está emparentada con la de San Bartolo Cuautlalpan al ser el mismo maestro de Danza quien enseñó en ambas comunidades, sin embargo hay grandes diferencias entre ambas representaciones.

En la comunidad hay cinco Santiaguerías que participan en dos festividades:

  • 6 de enero, fiesta de los Reyes Magos:
    • Santiaguería del Rey Melchor.
    • Santiaguería del Rey Gaspar.
    • Santiaguería del Rey Baltasar.
    • Santiaguería Caballeros de la Santa Cruz.
  • 25 de julio, festividad de Santiago Apóstol
    • Santiaguería de Santiago Apóstol.

También hay una muy interesante relación entre la comunidad de Los Reyes Acozac y San Lucas Xolox, ubicada al Oeste. Los días 25 de diciembre y 5 de enero, las Santiaguerías visitan San Lucas Xolox, donde se venera al niño Jesús, en la primera fecha con motivo de la Natividad del Señor y la segunda, conmemorando la Epifanía del Señor, cuando fue visitado por los Santos Reyes para adorarlo.

Santiagueros Reyes Acozac

Santiaguería del Rey Melchor, en Los Reyes Acozac. La imagen es propiedad del Centro de Documentación de Danzas de Moros y Cristianos San Bartolo Cuautlalpan. Puede ser utilizada indicando la referencia completa.

Links de Interés

Jesús Jáuregui y Carlo Bonfiglioli: Las Danzas de Conquista I. México contemporáneo.

Dedicamos nuestro #LunesDeLibros a reseñar otro clásico para el estudio de las danzas de Moros y Cristianos, entre otras que abarcan lo que los autores denominan “Danzas de Conquista”.

El libro es una coedición entre CONACULTA y el Fondo de Cultura Económica, publicado en 1996. El texto fue el primero de una colección que pretendía abordar esta temática,  pero no continuó después de la publicación de este tomo. Este libro es de consulta sencilla en bibliotecas y, aunque en ocasiones tiene precios elevados, es relativamente sencillo conseguirlo para compra en Internet.

Carlo Bonfiglioli y Jesús Jauregui son los coordinadores de la obra, donde se incluyen textos de seis autores más: Demetrio Brisset, Anáhuac González, Fernando Nava, Maira Ramírez, Miguel Ángel Rubio e Itzel Valle.

El título en sí “Danzas de conquista” da pie a integrar en un sólo volumen una variedad de danzas que, pareciera, no tienen relación entre sí tales como “Chichimecas contra franceses“, “Los Concheros“, “La danza del Caballito Blanco” o “La danza de los Santiagos“, pero que los autores explican que, básicamente, en todas estas manifestaciones es posible encontrar un elemento de conflicto entre grupos.

Estas danzas tendrían un origen común en la “cultura de la conquista”, heredada de Europa y distribuida por toda América, pero reelaborada e influenciada por ambas culturas, por lo que se consideran como parte de estas las danzas que tengan como tema elementos europeos (Santiago, Moros, Pilatos, Carlomagno, etc.) y/o autóctonos (chichimecas, Cortés, incas, La Malinche, aztecas, etc.).

Por tanto, a decir de los autores y a diferencia de otros investigadores, como Warman y Ricard (cuyos textos hemos reseñado), el tema de Moros y Cristianos no sería el origen de todas estas manifestaciones sino un tipo de danza específica dentro de un gran complejo que abarca todas las anteriores. Cabe mencionar que difiero con esta propuesta toda vez que, considero, que el tema de Moros y Cristianos y sus diferentes versiones, debería estudiarse como un objeto aparte, tal y como lo hemos expuesto aquí (da clic para leer la entrada).

Volviendo al tema que nos atañe, en esta obra se incluyen dos textos que hablan sobre danzas de Moros y Cristianos:

  • Las gestas de caballería: Los Doce Pares de Francia, de Miguel Ángel Rubio. (p. 145). Sobre la danza en San Miguel Ajusco, CDMX.
  • Santiago contra Pilatos: ¿La Reconquista de España?, de Jesús Jáuregui (p. 165). Sobre la danza de los Santiagos en San Pablo Ixáyotl, Estado de México.

Ambos textos detallan muy bien la forma de realizar la festividad y la danza, incluyendo el primero varios versos de la representación y el segundo una muy detallada descripción de la estructura de la danza y algunos versos.

El libro está ilustrado con dibujos impresos en color rojo, muy llamativos y que capturan con gran detalle aspectos de cada representación y le dan un estilo muy particular al libro.

Como detalle adicional y que me parece importante, la ilustración de la portada es una litografía de Carlos Mérida titulada La danza de la pluma, misma que forma parte de un portafolio que incluye 10 obras, titulado Dances of Mexico, publicado en 1939. Esta serie incluye tres litografías de las que hablaremos posteriormente puesto que son del tema que nos ocupa: Dance of the crescent moon (Danza de la Luna Creciente), Dance of the Santiagos (Danza de los Santiagos) y Dance of the moors (Danza de los Moros).

Sobre los autores

Jesús Jáuregui (Jalisco, 1949) es doctor en antropología por el Centro de Investigaciones y Estudios Sociales en Antropología Social (CIESAS) de la Ciudad de México, grado obtenido en 1995. Investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Carlo Bonfiglioli Ugolini (Italia, 1953) es doctor en ciencia antropológicas por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), unidad Iztapalapa, grado obtenido en 1998. Investigador titular del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Bibliografía

  • JÁUREGUI, Jesús; BONFIGLIOLI, Carlo. Las Danzas de Conquista I. El México Contemporáneo., CONCAULTA, Fondo de Cultura Económica, México, 1996.

Información de las biografías obtenida de

Las imágenes que acompañan esta reseña se incluyen con fines de ilustración y son propiedad de sus respectivos dueños.