Máscaras tradicionales de México.

En este #LunesDeLibro vamos a revisar un texto muy importante para el estudio de las máscaras en nuestro país y, a partir del mismo, conoceremos un poco más de las máscaras que se utilizan en las danzas de Moros y Cristianos, todo ello de la mano de la Dra. Ruth D. Lechuga.

Portada Máscaras Tradicionales de México
Ruth D. Lechuga, San Antonio el Doctor, Querétaro, 1977, No. de inventario ARL_N16589_QRO, Original plata-gelatina, 6 x 6 cm., D.R. ® Acervo Fotográfico Ruth D. Lechuga / Fundación Ajaraca A.C.

No es posible hablar sobre las máscaras mexicanas sin mencionar a la doctora Ruth Deutsch Lechuga, coleccionista y pionera en la investigación del arte popular, así como en la documentación de diferentes aspectos de la vida cotidiana de las comunidades, a través de las imágenes que capturó durante sus viajes por varios rincones de nuestro país. Su vasto acervo fotográfico se encuentra bajo custodia de Fundación Ajaraca (https://www.fundacionajaraca.org/) y es un testimonio de manifestaciones sociales y culturales, algunas ya desaparecidas, el cual nos permite conocer un poco más acerca de los pueblos y de su gente.

Antes de comenzar, hablemos brevemente sobre la fotografía que ilustra esta reseña, cortesía de Fundación Ajaraca. En ella podemos observar a la Dra. Lechuga rodeada de personajes enmascarados en San Antonio El Doctor, en el estado de Querétaro. De acuerdo con la información publicada en una fotografía de la misma serie, disponible en el sitio web de la fundación, estos personajes representan a diablos y acompañan las procesiones de Semana Santa. Puede visitar esta imagen dando clic aquí.*

Máscaras tradicionales de México cuenta con una edición y fue publicado por el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (BANOBRAS) en 1991, con un tiraje de 2000 ejemplares. La presentación de la obra está a cargo del Dr. Enrique Álvarez del Castillo, director de la institución entre 1991 y 1993, donde manifiesta el interés del banco en difundir y rescatar la cultura del país. Este texto se puede consultar con relativa facilidad en bibliotecas, aunque para conseguir un ejemplar es necesario recurrir al mercado secundario. En Internet puede encontrarse con precios entre los 60 USD y 180 USD más envío; también puede buscarse en librerías de ocasión y especializadas con precios similares, alrededor de $1,300 MXN.

Dentro de las diferentes categorías del arte popular, las máscaras ocupan un lugar destacado ya que no se limitan al objeto en sí mismo, sino que trascienden a partir de su uso en danzas, fiestas y carnavales. La importancia de la máscara queda manifiesta desde la introducción, donde la autora nos menciona que “Cuando el individuo deja a un lado sus máscaras personales, para actuar como exponente de las manifestaciones culturales de la sociedad, la máscara se convierte en revelación de la esencia del grupo que representa. En este momento deja de ser expresión facial individual y se recurre a la careta elaborada especialmente para cada ocasión.1, es decir, las máscaras se vuelven la faceta representativa de las tradiciones.

El libro abarca en cuatro capítulos los aspectos más notables para conocer la relevancia e historia de las máscaras en México. El capítulo 1, Las máscaras desde tiempos prehispánicos, es corto y nos muestra la transición entre el origen y el uso de las máscaras entre las culturas originarias y los primeros años del periodo colonial. Es aquí, en un momento tan temprano del texto donde queda asentada la importante relación entre la máscara y la danza, al señalar que “Durante las ceremonias religiosas y también en algunas ocasiones festivas se ejecutaban numerosas danzas. En todas ellas se hizo amplio uso de máscaras que representaban toda clase de animales, personas de otras tierras, viejos y muchos más2. A partir de la conquista de Tenochtitlan, el periodo colonial se recorre en unos pocos párrafos, pero nos detenemos en dos puntos clave para nuestro análisis: la mención de la danza de los Moros y Cristianos, como parte de los festejos realizados por los españoles y su rápida difusión y adaptación por parte de los indígenas; y la imagen que representa a un Moro en una parte del “Biombo del palo volador”, exhibido en el Museo de América, en Madrid, España.

El capítulo 2 es el más amplio, no es sorprendente ya que en él se habla de La máscara en el México contemporáneo. Aquí se presentan las máscaras utilizadas en las diferentes danzas y representaciones que la autora pudo ver y documentar directamente. Para abordar un panorama tan amplio, el capítulo se presenta a partir de ejes temáticos: danzas de los viejos, de animales, el tigre (la cual recibe un apartado especial), de homenaje y catequizantes, ciclo agrícola, por mencionar algunas, además de las “Danzas de moros y cristianos y sus derivados” siendo el contenido donde pondremos particular atención.

A partir de la descripción de las danzas de este tipo, la autora propone catalogarlas como el ciclo de infieles y cristianos3, debido a la variedad de temas englobadas dentro de los “Moros y Cristianos”, donde la categoría de “Moros” queda rebasada al incluir a los enemigos representados por indios, judíos, diablos, etc., siendo la conclusión en todas ellas la misma: la conversión y bautizo de los infieles y el triunfo de los Cristianos.

A continuación la autora hace referencia a distintas danzas y sus principales características, además de señalar que el nombre con el cual se conocen usualmente tiene relación con algún aspecto determinado de cada una de ellas, surgiendo así los Moros Cabezones, los Santiagueros, los Chareos, Pilatos, Archareos, Alchileos, Medias Lunas, Santiagos, además de los Doce Pares de Francia, entre otros. Si bien las danzas de Moros y Cristianos están ampliamente difundidas en todo el territorio nacional, el texto pone especial énfasis en comunidades ubicadas en Chiapas, Guerrero, Puebla, el Estado de México, Oaxaca, Jalisco y un par de menciones puntuales a Colima, la zona del Bajío y Veracruz.

Al avanzar en la lectura, es posible identificar el uso de varias categorías que nos remiten a la clasificación de danzas propuesta por Arturo Warman en su texto La danza de Moros y Cristianos (SepSetentas, 1972)4, aunque no se menciona explícitamente: espectáculos de masas, ciclo de moros y cristianos, ciclo carolingio5, danzas de conquista, tastoanes y danza de concheros.

Nos parece oportuno señalar una situación ya comentada en nuestra introducción al estudio de las máscaras en las danzas de Moros y Cristianos y que la autora señala expresamente: no en todas estas representaciones se utilizan máscaras. En este sentido habla del caso de las Morismas en Zacatecas y algunas danzas donde muchos cristianos no portan máscaras, o utilizan yelmos, o Santiago suele representarse con el rostro descubierto. Sin lugar a dudas, es necesario mencionarlas aunque no abunda en ellas, toda vez que el tema del libro son las máscaras.

El capítulo 3, trata de los personajes fundamentales para las máscaras, sus creadores. El mascarero y su trabajo nos presenta nombres y testimonios de varios artesanos con los que la Dra. Lechuga tuvo contacto , además de las diversas técnicas y materiales: madera de copal, copalillo y clavelino, entre otras; cuero, cera, papel, cartón y hasta metal son los materiales transformados en las hábiles manos de los mascareros. Su importante labor contrasta con las necesidades cotidianas, donde muchos de ellos deben alternar esta actividad con las labores del campo o sus empleos en las ciudades aunque, poco a poco, la mayor demanda de máscaras por parte de coleccionistas y otros mercados ha permitido que algunos artesanos se dediquen de tiempo completo a su elaboración aunque ello implique la creación de piezas meramente decorativas sin descuidar la producción de máscaras tradicionales para cubrir la demanda local.

De este capítulo llama nuestra atención la mención del rostro pesado que se utiliza en la danza de los Alchareos, en San Martín de las Pirámides, Estado de México. Este objeto se elabora con aluminio y fierro, con un peso cercano a los 5 Kg. En contraste, se tiene el rostro liviano, elaborado en fibra de vidrio y con un peso mucho menor, que se utiliza cuando la danza tendrá una duración larga6. Este cambio en los materiales, de usar fibra de vidrio en lugar de madera, es una muestra de la convivencia entre la tradición y la modernidad.

El rostro de la máscara es el último capítulo del libro, donde se habla de las características y las funciones de la máscara. En este sentido, la autora retoma una de las ideas iniciales del texto “La máscara, como objeto separado de su función, puede ser una obra de arte, una escultura de gran mérito estético. Sin embargo, se trataría de un arte estático, desconectado de su propósito real. Por otro lado, como parte de la indumentaria y en el contexto de la danza, la máscara, aun sin movilidad facial propia, adquiere expresiones diferentes, de acuerdo con los movimientos de su portador7. Y a partir de esta idea nos expone diferentes tipos: con detalles, sencillas, muy elaboradas, totales, parciales, más grandes que el mismo rostro del portador o incluso, más pequeñas. El cierre del libro es la parte más profunda de todo el texto porque nos adentra en las funciones que las máscaras pueden tener y que pueden abordarse desde diferentes disciplinas y a partir de la experiencia de los danzantes, compartidas en este apartado, por lo que el texto refleja la conexión que tuvo la Dra. Lechuga con las personas que conoció.

Un ejemplo sobre las diferentes funciones de las máscaras, más allá de su uso en las danzas, lo encontramos en el caballito utilizado en la danza de los Santiagueros de Cuetzalan, Puebla. Según Donald Cordry, es un objeto con un matiz sagrado al que se le debe proporcionar agua y maíz mientras se encuentra en custodia del danzante que interpreta a Santiago a fin de evitar su escape del pueblo8.

Si bien el texto se encuentra repleto de narraciones y anécdotas contadas a la autora o vistas por ella misma, es en este capítulo donde se hace un análisis formal y se retoman varios elementos comentados en las páginas anteriores, permitiendo que el viaje hecho desde los antecedentes y uso de las máscaras en el mundo prehispánico hasta la década de 1980, tenga una conclusión y nos permita visualizar nuestras máscaras y danzas con otros ojos. A pesar de la distancia temporal entre la publicación del libro y nuestros días, el texto continúa vigente y es una referencia importante para un estudio sobre este tema, porque como la autora dice al finalizar, estamos hablando de una cultura viva, no se detiene y cambia conforme las necesidades, las creencias y los medios disponibles lo permiten.

El libro está profusamente ilustrado, con 123 imágenes a color y en blanco y negro, abarcando la amplia variedad de temas que hemos revisado. Entre estas fotografías se incluyen: 1 es una máscara de Tastoanes, 2 del Carnaval de Huejotzingo y 8 relacionadas directamente con las Danzas de Moros y Cristianos, incluyendo la mostrada en la portada, correspondiente a la danza de Los Doce Pares de Francia de Mexicaltzingo, Estado de México9.

Al hablar de las fotografías, es necesario dedicar un espacio a una persona importante en la concepción de este material, el Sr. Enrique Franco Torrijos, fotógrafo y amigo de la Dra. Lechuga, de quien se incluyen 39 fotografías en el libro, en su mayoría de piezas de colección o de objetos fijos. Además de su aportación gráfica, redactó la semblanza de la autora, misma que aparece en la solapa. Como nota personal, tuvimos ocasión de compartir una visita con el Sr. Franco y las historias y anécdotas que compartió nos permiten entender mejor su colaboración en este texto.

A partir de la revisión del libro, encontramos un par de detalles que nos parece oportuno mencionar. Las referencias de las imágenes 46 y 47 se encuentran invertidas. La imagen 46 se encuentra en la página 59 y corresponde a la danza de los Moros de Texistepec, Veracruz. La imagen 47 se encuentra en la página 60 y corresponde a la danza de los Archareos. Así mismo, el nombre de la comunidad donde se practica esta danza aparece como “San Francisco Mazapan, estado de México”, siendo el correcto “San Francisco Mazapa, Estado de México”. Por otro lado, la referencia de la imagen 2, Pintura rupestre, indica que se encuentra localizada en las Grutas de Juxtlahuaca, Oaxaca. Estas grutas se localizan en la comunidad de Juxtlahuaca, en el estado de Guerrero10.

Tal como se comentó al inicio, este libro es una referencia importante y necesaria para adentrarnos no solo al mundo de las máscaras, sino también al de las danzas. Sin volverse un catálogo o un diario pormenorizado de una u otra, nos da elementos suficientes para entender mejor las manifestaciones culturales de los diferentes pueblos y grupos de nuestro país. La obra está respaldada por una extensa bibliografía, por pláticas y entrevistas con varios personajes sin mencionar que es producto de los viajes, las investigaciones y la invaluable experiencia de la Dra. Ruth D. Lechuga.

NOTAS

  1. Pág. 9.
  2. Pág. 15
  3. Pág. 54.
  4. Puede consultar nuestra reseña de esta obra dando clic aquí.
  5. Para Warman, los Moros y Cristianos propiamente dichos, incluyen al ciclo histórico, al carolingio y al de Santiago.
  6. Pág. 122 y 127.
  7. Pág. 131.
  8. Pág. 146. Si bien este cuidado del caballito, no es exclusivo de Cuetzalan.
  9. Además de aparecer nuevamente en el interior. P. 139.
  10. CABRERA GUERRERO, Martha. Las grutas de Juxtlahuaca. Santuario al dios olmeca del maíz, Gobierno del estado de Guerrero, México, 2017, p. 26. Consultado en línea <Recuperado de https://issuu.com/muva/docs/libro_grutas_final.final&gt;

*Enlace actualizado.

Sobre los autores

Ruth Deutsch Reiss, nació en Austria en 1920. En 1939 su familia llega a México buscando refugio ante la persecución que sufrieron en Europa en los albores de la 2da Guerra Mundial. Estudió Medicina en la Universidad Nacional Autónoma de México y se naturalizó como mexicana en 1954. En 1949 comenzó a acompañar a su padre en sus viajes por el país, recorriendo comunidades apartadas y conociendo su cultura y artesanías, de ahí nace su pasión por el arte popular. Contrajo matrimonio con el Dr. Carlos Lechuga Vergara, con lo que comenzó a ser conocida como Ruth D. Lechuga. Fue directora del Museo de Arte e Industrias Populares, asesora técnica del Fondo Nacional para las Artesanías y secretaria para los países latinoamericanos den el Consejo Mundial de la Artesanía, de la UNESCO. Autora de El traje indígena de México y La indumentaria indígena, entre otros, además de varios artículos. Falleció en su casa de la Ciudad de México el 19 de septiembre de 2004.

Enrique Franco Torrijos, nació en la Ciudad de México en 1930. Fotógrafo. Realizó estudios de Antropología Maya en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Ha escrito y participado en numerosos libros, entre ellos El Insólito Paisaje Mexicano, Kohunlich, una ciudad Maya del Clásico Temprano e Islas, silentes centinelas de los mares mexicanos. Actualmente es Socio Director en Franco Torrijos y Asoc. Editores.

Bibliografía

DEUTSCH LECHUGA, Ruth, Máscaras tradicionales de México, Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos, México, 1991. pp. 157.

Información de las fotografías

Fotografía de la Dra. Ruth D. Lechuga, cortesía de Fundación Ajaraca A.C. Agradecemos a Fundación Ajaraca y a su Directora Ejecutiva, Brenda Chávez Molotla, su apoyo.

Información de las biografías.

  • Subasta de fotografía, jueves 9 de noviembre del 2017, Catálogo, Morton Subastas, México, 2017, p.22.
  • Perfil de Enrique Franco Torrijos en LinkedIn. https://www.linkedin.com/in/enrique-franco-torrijos-b529a070/
  • FRANCO TORRIJOS, Enrique, Semblanza de la Dra. Ruth D. Lechuga, en DEUTSCH LECHUGA, Ruth, Máscaras tradicionales de México, Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos, México, 1991.

Agradecimientos especiales

  • María del Rosario Trejo Quintero
  • Karen Elizabeth Casasola Gómez
  • María Raquel Gómez Tello

Indios y Cristianos. Cómo en México el Santiago español se hizo indio.

Esta es una entrada especial de nuestro #LunesDeLibro, conmemorando el Día de Santiago. Este material aborda de forma indirecta las Danzas de Moros y Cristianos, puesto que es una manifestación cultural inseparable del culto jacobeo, además de que es un estudio muy interesante sobre la distribución y el alcance que ha tenido la figura del Apóstol en nuestro país. ¡Que lo disfruten!

Esta es una obra muy extensa, justificada por la profundidad con la que se explora el fenómeno jacobeo en nuestro país. La edición es una publicación conjunta de la Universidad Nacional Autónoma de México, el Colegio de Jalisco y la Editorial Ítaca. Publicado en 2007 consta de un tiraje de 1,000 ejemplares. Actualmente es posible encontrarlo en algunas librerías, con un costo aproximado de $300.00 pesos mexicanos, pero también se encuentra disponible para descarga gratuita en la página de Louis Cardaillac (puede dar clic AQUÍ)

El texto está dividido en dos partes. La primera, titulada “Santiago y sus circunstancias mexicanas”, parte de la llegada y difusión del culto a Santiago en tierras mexicanas de mano de las órdenes religiosas, pasando entonces al proceso de evangelización de la mano del teatro, que posteriormente se convertirá en las danzas que son tan populares hoy en día. Cierra esta parte la diversidad de imágenes y representaciones que tiene el Santo y las leyendas e historias que se corren a nivel local sobre él.

La segunda parte es la más amplia, bajo el título “Las grandes zonas santiagueras”, hace un análisis pormenorizado de las poblaciones que están bajo advocación jacobea, ya sea que se agrupen por regiones (CDMX y Estado de México, el altiplano central, la región de Oaxaca, Puebla, etc,) o bien en zonas dispersas del territorio nacional. Como parte interesante de esta sección, cabe destacar un listado de todas las poblaciones que llevan por nombre Santiago, y otro donde se enlistan los pueblos y comunidades donde, si bien no es la imagen principal, se le rinde un culto importante. Podemos mencionar que para el año 2006, se contabilizan en el libro 526 poblaciones con el nombre de Santiago, siendo Oaxaca el estado que encabeza la lista con 132 comunidades.

El libro cuenta con dos secciones de fotografías a color, que complementan la información y ofrecen una amplia galería de imágenes del Santo que se veneran en diferentes comunidades. Dentro de estas podemos encontrar cuatro fotografías de los Doce Pares de Francia, representación de Temoaya en el Estado de México, y cuatro de los Tastuanes, correspondientes a la comunidad de El Carmen, en Jalisco.

Este es un libro muy recomendable para las personas interesadas en los estudios sobre el Apóstol Santiago, especialmente para los habitantes de alguna comunidad bajo su patronazgo, ya que le permitirá conocer de forma más amplia el origen de su devoción e incluso, de su comunidad. Creo que también sirve para ayudar a disipar el mito del “Santiago Conquistador”, como una figura opresiva ya que, actualmente, el santo es el protector y auxilio de los habitantes de los pueblos, no un enemigo.

Sobre los autores

Araceli Campos Moreno, es doctora en literatura mexicana por la Universidad Nacional Autónoma de México (1997). Trabaja diferentes lineas de investigación, incluida el Culto de Santiago Apóstol. Desde 1994 es profesora de la Facultad de Filosofía y Letras, donde imparte las asignaturas de Literatura Mexicana 3 y 4, además de la optativa de Narrativa oral tradicional.

Louis Cardaillac, nace en Francia en 1933. Licenciado en Letras Españolas (1957) y doctor en Historia por la Université Paul Valéry de Montpellier (1973) con la tesis Morisques et Chrétiens. Un affrontement polémique (1492-1640). Profesor en Francia y Túnez, en 1998 llega a la Universidad de Guadalajara y posteriormente se integra a El Colegio de Jalisco (2000-2015). A partir de 2011 residió en Cuernavaca, Morelos, para regresar a Francia, donde murió en 2015.

Bibliografía

CAMPOS, Areceli; CARDAILLAC, Louis. Indios y cristianos. Cómo en México el Santiago español se hizo indio. Universidad Nacional Autónoma de México-El Colegio de Jalisco-Editorial Ítaca, México, 2007. pp. 457.

Información de las biografías:

http://www.posgrado.unam.mx/letras/wp-content/uploads/2019/02/tutores/CAMPOS_MORENO_ARACELI. pdf

http://hispanicas.filos.unam.mx/araceli-campos- moreno/

http://www.louiscardaillac.com

¡Nuevo video! El camino de Santiago

¡Continuamos con las celebraciones del Día de Santiago!

En esta ocasión presentamos el video que recorre la exposición temporal “El Camino de Santiago”, que se presentó en enero de 2019 en el salón “Rey Cristiano Brígido Casasola Pineda”, en San Bartolo Cuautlalpan, Estado de México, y que marcó el inicio de nuestras actividades académicas.

Exposición temporal “El Camino de Santiago”

Estamos trabajando para mostrarles la exposición virtual que podrán visitar en nuestro sitio. !Espérenla muy pronto¡

Foto de la Semana: Castillo Cristiano en Bracho.

Nuestra #FotoDeLaSemana nos presenta una vista del Castillo Cristiano en las Lomas de Bracho, en Zacatecas.

Durante las Morismas, celebradas el último fin de semana del mes de agosto, los bandos Moros y Cristianos luchan por conquistar el Castillo Moro que se encuentra en la colina, mismo que hemos presentado anteriormente en este espacio; sin embargo, existe otro castillo en el lugar: el que presentamos el día de hoy.

Localizado en el extremo opuesto de la plaza, el Castillo Cristiano es mucho más pequeño que su par Moro y su ubicación lo hace parecer menos impresionante, pero durante los días de la Morisma se adorna igualmente con banderas y pendones, lo que realza su imagen. Se utiliza principalmente durante la representación de Los Doce Pares de Francia, como el escenario donde tiene su corte Carlomagno, aunque está diseñado para servir a otros propósitos: por un lado es la fachada principal del Museo Comunitario Morisma de Bracho, que es el edificio de color blanco que se aprecia detrás; por otro, sirve también, en su vista lateral, como parte del escenario para la representación de la vida de San Juan Bautista, que se realiza en una explanada localizada en el costado derecho de la imagen. El conjunto termina por ser un espacio que aprovecha al máximo el potencial de cada construcción y ofrece una solución integral para cada representación que se realiza en la Morisma.

Castillo Cristiano Bracho marcaCastillo Cristiano en Lomas de Bracho, Zacatecas. La imagen es propiedad del Centro de Documentación de Danzas de Moros y Cristianos San Bartolo Cuautlalpan. Todos los derechos reservados. La imagen puede utilizarse citando la referencia completa.

Entre los hombres y las deidades. Las danzas del Totonacapan.

¡Estamos de vuelta con los #LunesDeLibro ! Uno delos inconvenientes que se presentan al interesado en las Danzas de Moros y Cristianos, es que muchas veces es necesario analizar atentamente los materiales bibliográficos, ya que los títulos muchas veces no nos refieren a este tema, es decir, solamente una parte del libro aborda nuestro tema. El texto que vamos a reseñar el día de hoy es precisamente un ejemplo de esta situación, que es la que prevalece en la mayoría de los casos.

El libro es una antología de artículos, algunos publicados anteriormente, compilados por Rubén Croda León, que comprenden desde la década de los 80 hasta el 2005, año de su publicación. El texto forma parte de la colección “Fiestas populares de México” , una publicación del  Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, a través de la Dirección General de Culturas Populares e Indígenas, y tuvo un tiraje de 2000 ejemplares. Es muy sencillo encontrarlo y su costo bajo, entre $68.00 y $85.00 pesos mexicanos.

La región del Totonacapan comprende una zona al norte del estado de Veracruz, alrededor de Papantla. Es posible que nos demos una idea de los temas que se abordan en el libro si sabemos que en aquellos pueblos se practican Danzas de Moros y Cristianos, aún así, para el investigador que inicia podría no ser tan evidente.

La sección que es relevante para nuestro objeto de estudio se titula Danzas de conquista y cristianización, en la que encontramos los artículos de Alejandro Medina Jiménez, Origen de la danza de moros y españoles; de Manuel Álvarez Boada, Danza de moros y españoles (1992) y Danza de santiagueros (1992); y el de José Xochihua Ibarra, La danza de los santiagueros (1990). Mención aparte merece el texto Danza de los ormegas, de Zeferino Gaona Vega y Francisco Acosta Báez. Cada artículo se acompaña de una fotografía en blanco y negro que ilustra la danza.

Danza de Moros y Españoles

La información respecto a esta danza es un poco confusa entre los dos artículos, en uno se menciona que en ella aparecen tres bandos, siendo el tercero los “tocotines”, los indios, encabezados por Moctezuma Xocoyotzin y que pertenecen al bando de los moros y los “españoles” estarían dirigidos por Cortés, es decir, se trataría de una Danza de Conquista. Sin embargo, en el segundo artículo, este detalle no se menciona y sí se habla de dos bandos bien diferenciados. Es probable que se trate de representaciones de comunidades diferentes y por ello se encuentre esta discrepancia. Dependiendo la versión podríamos considerarla como una Danza de Moros y Cristianos.

Danza de Santiagueros

la presencia de Santiago y el uso de la máscara de cintura en forma de Caballito es distintiva de esta danza en la región, así como la clara diferenciación entre los dos bandos. La presencia de personajes característicos de la danza de Moros y Cristianos es importante: Pilatos, Sabario, Callitsin o Callintse; mismos que aparecen en la región de Veracruz y la sierra de Puebla. Es indudable que se trata de una Danza de Moros y Cristianos.

Danza de ormegas

Esta es una danza particular, el nombre no es un término común para referirse a las danzas de Moros y Cristianos, sin embargo hay presencia de personajes comunes en los Moros y Cristianos: Santiago, Callíntsin, Sabario, Pilatos, etc. Además de referir a la lucha entre el Apóstol Santiago y los Moros. En el texto se menciona la presencia de un personaje referido como “Akcharrión”, que en otro sitio se asocia a la Danza de Santiagueros. Aún cuando haría falta una revisión más amplia de la información, podríamos considerarla como una Danza de Moros y Cristianos y de paso, podemos agregar una denominación más al conjunto de nombres de Danzas de Moros y Cristianos.

Como mencionamos al inicio, este libro no trata propiamente de las Danzas de Moros y Cristianos, sin embargo brinda información importante para el investigador de este tema.

Sobre los autores

Rubén Croda León, antropólogo especialista en la región del Totonacapan, trabajó en el Instituto Veracruzano de la Cultura en el área de Desarrollo Cultural Regional, ha participado en diferentes libros y artículos sobre la cultura de Veracruz, como CUANDO VIENEN LOS MUERTITOS. Los espíritus llegan con hambre y sed (2015), Veracruz. Fiesta Viva (2010), Los viejos. Xiloxuchitl, Tantoyuca, para el número 16 de los Cuadernos del Patrimonio Cultural y Turismo (2006).

Alejandro Medina Jiménez, colaborador de la Dirección General de Culturas Populares, autor del cuadernillo Cultivo del café, Unidad Regional Papantla de la DGCP; traductor del relato La víbora nauyaca,  para el artículo Relatos totonacos, del sitio web Mexicanísimo.

Manuel Álvarez Boada (+), antropólogo y etnomusicólogo egresado de la Universidad Veracruzana*. Especialista en música de la Huasteca, autor del libro La música popular en la Huasteca Veracruzana (Premia, 1985).

José Xochihua Ibarra, promotor cultural de la Unidad Regional Norte de Veracruz, Dirección General de Culturas Populares e Indígenas*. Autor del artículo “Los dos hermanos y el rey de los Satanases” en el número 8 de Apuntes sobre Cultura Popular (1982), de la Unidad Regional de Veracruz. Fue integrante del grupo Talahkgonin, que enseña a tejer estrellas de palma de uso ceremonial en ritos totonacas a miembros de las comunidades de la región de Tajín.

Zeferino Gaona Vega, autor de los libros Qostanlhin xala pakxtu = Danza de voladores de la sierra (1990) y Danza de San Miguelitos (1990), ambos publicados por la Dirección Regional del Norte de Veracruz de la Dirección General de Culturas Populares; y del artículo La música y la danzade Lakapíjkuyu en el número 85 de Antropología. Boletín oficial del Instituto Nacional de Antropología e Historia (2009).

Francisco Acosta Báez, director y fundador del Centro de Artes Indígenas (CAI), miembro de Teatro Comunidad Tecom A.C.,

Bibliografía

  • CRODA LEÓN, Rubén, (comp.), Entre los hombres y las deidades. Las danzas del Totonacapan, Fiestas Populares de México, Dirección General de Cultura Populares, México, 2005, pp. 180.

Fotografía de uno de los autores

Tomada de https://www.mexicanidad.org/francisco-acosta-baez/

Información de las biografías

*Información al pie de página de los artículos publicados en el libro.

https://www.blurb.es/b/6019766-cuando-vienen-los-muertitos-los-esp-ritus-llegan-c

https://www.cultura.gob.mx/turismocultural/cuadernos/pdf/cuaderno16. pdf

https://www.uv.mx/universo/422/infgral/infgral_19.html

http://www.mexicanisimo.com.mx/relatos-totonacos/

http://cidalbertobeltran.cultura.gob.mx/library/index.php?title=13977&query=@title=Special:GSMSearchPage@process=@field1=encabezamiento@value1=ALIMENTACION%20POPULAR%20BEBIDAS%20BEBIDAS%20CALIENTES%20CAFE%20@mode=advanced&recnum=17

http://www.adabi.org.mx/vufind/Record/271384

https://www.uv.mx/universo/523/cultura/cultura_08.html

https://cdigital.uv.mx/handle/123456789/2246

http://148.226.12.161:8080/egvadmin/bin/view/biografia/%C3%81lvarez+Boada%2C+Manuel

https://elheraldodepozarica.com.mx/estado/papantla/6516-crean-piezas-artesanales.html

http://cidalbertobeltran.cultura.gob.mx/library/index.php?title=325898&lang=&query=@title=Special:GSMSearchPage@process=@field1=encabezamiento@value1=LITERATURA%20NARRATIVA%20CONTEMPORANEA%20@mode=advanced&recnum=15&mode=advanced

https://www.enteratever.com/ensenan-a-pequenos-los-tejidos-de-palmas-en-las-comunidades-de-papantla/

https://bibliotecas.uqroo.mx/bib/233835

https://bibliotecas.uqroo.mx/bib/232696

https://biblat.unam.mx/es/revista/antropologia-boletin-oficial-del-instituto-nacional-de-antropologia-e-historia/articulo/la-musica-y-la-danzade-lakapijkuyu

https://www.inah.gob.mx/boletines/1646-cai-veracruz-preservar-el-patrimonio-vivo

https://www.mexicanidad.org/francisco-acosta-baez/

https://books.google.com.mx/books?id=fKWaEv47kPoC&pg=PA106&lpg=PA106&dq=Francisco+Acosta+B%C3%A1ez&source=bl&ots=ciBuBZTYsA&sig=ACfU3U1NiS5fY7zRZu8NMDdyLdRM0HHL_A&hl=es&sa=X&ved=2ahUKEwjkiZaftKjpAhXBB80KHebQDxAQ6AEwBXoECBcQAQ#v=onepage&q=Francisco%20Acosta%20B%C3%A1ez&f=false

 

 

 

 

Foto de la Semana:Caballito de Santiago.

La #FotoDeLaSemana de hoy presenta una de las piezas más importantes del acervo del Centro de Documentación, un Caballito de madera para el personaje del apóstol Santiago, elemento que se utiliza en distintas danzas de Moros y Cristianos.

La imagen de Santiago Matamoros es la representación más difundida en nuestro país, sobre todo por el espíritu de reconquista de los españoles que lo tenían por protector y auxilio en la lucha desde que el apóstol, montado en su corcel blanco se apareció por primera vez en la batalla de Clavijo, en el S. IX, cuando auxilió al Rey Ramiro I para vencer a los musulmanes. La primera representación ecuestre de Santiago data del año 1230, aunque es hasta el año 1300 que se le representa como caballero, montado y armado para la batalla; ambas imágenes se encuentran en la Catedral de Santiago de Compostela, en España.

En nuestro país Santiago también ayudó a los españoles en la lucha contra los indígenas, como cuando se apareció en la batalla de Centla, Tabasco, en 1518, cuando “se les apareció en las batallas el bien auenturado señor Sanctiago, patron de los xpianos, sobre un cauallo blanco, con la espada en la mano...”. Esta sería la primera de las catorce apariciones registradas en México.

Vemos pues que el caballo es, al menos en México, un atributo muy importante para la figura del apóstol y así se le representó en La Conquista de Jerusalen, obra teatral presentada en Tlaxcala en 1539, para celebrar la paz de 1538 entre Francia y España. Motolonía describe: “entró Santiago en un caballo blanco como la nieve y él mismo como lo suelen pintar…“.

El uso del caballito es amplio, tiene presencia en Puebla y Veracruz principalmente, además de en Guerrero y partes del Estado de México. Hay variantes importantes de usos de caballos rituales en Tabasco y en San Luis Potosí, o en Jalisco, donde se usa un caballo real. Tienen gran variedad de formas: pueden estar en dos piezas, o ser parte de un aro que se ajusta en la cintura; tener cuerpo rechoncho y el danzante se coloca dentro; puede ser solamente la cabeza y patas delanteras, a escala pequeña, que se coloca al frente; o bien un marco cuadrado de madera al que se le agrega la cabeza y patas o, por el contrario, ser anatómicamente correctos. La mayoría de las ocasiones se sujetará a los hombros del danzante por medio de listones, correas o lazos. El elemento común a todos ellos: son de color blanco.

Leopoldo Trejo llama a estos caballitos máscaras de cintura con forma de caballo, ya que no son simples objetos o accesorios, son elementos que permiten la transformación ritual en su representación. El danzante no usa el caballito, así como no se usa una máscara; se monta en el caballito, se viste otro cuerpo, se transforma en otro.

Estos caballitos son sagrados, objeto de cuidados y ritos especiales. Se les coloca en un altar dentro de la casa que los recibe y resguarda, se les ofrece agua, alfalfa y cebada todos los días y se les encienden velas y ceras. En algunos casos se les tiene dentro de la iglesia de la comunidad, lo que refuerza su carácter sagrado.

El uso de esta máscara dentro de la danza es exclusivo del personaje de Santiago, en ocasiones llamado el Caballito, por lo que es muy sencillo identificarlo. En algunas representaciones el caballo es robado por los Moros, quienes intentan venderlo y Santiago debe recuperarlo.

Máscara/caballo Santiago Apóstol
Madera, listón, cartón y pelo de caballo
80 cm X 50cm X 20 cm aprox.
Puebla
Finales del S. XX

Caballito marcaMascara/caballo Santiago Apóstol. La imagen es propiedad del Centro de Documentación de Danzas de Moros y Cristianos San Bartolo Cuautlalpan. Todos los derechos reservados. La imagen puede utilizarse citando la referencia completa.

Bibliografía

  • CAMPOS, Araceli; CARDAILLAC, Louis, Indios y Cristianos. Cómo en México el Santiago español se hizo indio, UNAM-El Colegio de Jalisco-Editorial Ítaca, México, 2007.
  • JÁUREGUI, Jesús; BONFIGLIOLO, Carlo, Las danzas de conquista. I. México contemporáneo. Fondo de Cultura Económica-CONACULTA, Tezontle, México, 1996.
  • HELIODORO VALLE, Rafael, Santiago en América, 2da edición (facsimilar), Fideicomiso del Premio “Rafael Heliodoro Valle”, México, 1988.
  • STEVENS, Bryan, “The Santiagueros mask”, en Mexican Dance Masks, https://mexicandancemasks.com/?p=1673 (recuperado el 30 de abril de 2020).
  • TREJO BARRIENTOS, Leopoldo, “Complicidad corpórea en los rituales totonacos”, en Artes de México, No. 128, Máscaras. Rostros de la alteridad. (marzo 2018), pp. 42-49.

Foto de la Semana: Trajes en la exposición La huella hispanomorisca en México.

¡Volvemos con la #FotoDeLaSemana! En esta ocasión traemos una fotografía de la exposición La huella hispanomorisca en México que se presentó entre el 31 de agosto y el 17 de noviembre de 2019 en el Museo de Arte Popular, en la Ciudad de México.

La muestra daba cuenta de la influencia y el impacto de la cultura musulmana en nuestro país, que llegó de la mano de los españoles quienes habían tenido una convivencia de casi 8 siglos con los pueblos musulmanes del norte de África y habían consumado la Reconquista de la Península 10 meses antes del descubrimiento de América. Arquitectura, arte, textiles, lenguaje, etc., no hay un sólo aspecto en el que no tengamos influencia de esta herencia doble que se manifiesta, de forma particularmente evidente, en las danzas de Moros y Cristianos.

En la imagen observamos tres trajes de danza provenientes de diferentes partes del país, que forman parte del acervo de Arte Indígena del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI). De izquierda a derecha: los dos primeros son un “Traje para danza de Moros y Cristianos”, ambos procedentes de Acapetahua, Chiapas; el tercero es un “Traje para danza de Santiagos”, de Cuetzalan del Progreso, Puebla.

A partir de los elementos que se pueden apreciar en la fotografía, el primer traje a la izquierda correspondería a un personaje Moro. La máscara y el tocado elaborado suele ser un elemento representativo de ese bando, además de la capa larga. El tocado está adornado con papel metálico, escarcha, espejos y guajes de colores con textos escritos. El segundo personaje correspondería a la contraparte, un personaje Cristiano, la capa corta y la sencillez del traje suelen ser los atributos que, en varios casos, representan al bando Cristiano. El sombrero es de paja, forrado de tela, adornado con cuentas, listones dorados y plumas.

El tercer traje, a la extrema derecha, es un personaje Moro. Estas máscaras rojas con detalles en color dorado para la barbilla, bigote, ojos y cejas, son muy representativas de esta región. El complemento de la máscara es una “barba” de olanes y listones con dos colgantes al frente, mientras que en la parte posterior de la cabeza se lleva un tocado en forma de media luna creciente, como un pico, adornado con flores de papel metálico.

Acompañando la exhibición de los trajes había un texto, titulado El recuerdo de batallas lejanas, donde se explicaba de forma breve el origen de estas fiestas y su llegada a México.

Estamos trabajando en un pequeño video para mostrarte la belleza de esta exhibición, mientras tanto esperamos esperando que disfrutes esta imagen.

Trajes La Huella HispanomoriscaTrajes para danzas de Moros y Cristianos. Imagen tomada de la exposición temporal La huella hispanomorisca en México, Museo de Arte Popular. La imagen es propiedad del Centro de Documentación de Danzas de Moros y Cristianos San Bartolo Cuautlalpan. Todos los derechos reservados. La imagen puede utilizarse citando la referencia completa.

Las Morismas de Bracho. Tomo II.

¡Estamos de vuelta con los #LunesDeLibro! Y también volvemos a revisar un material de uno de los sitios más estudiados respecto a su tradición de Moros y Cristianos: Zacatecas.

Creo que lo primero que llama la atención es que nos estamos refiriendo al tomo II de esta obra, la razón es que por el momento sólo hemos podido localizar este tomo, justamente durante la visita del año pasado a las Morismas en Bracho, donde el proveedor de este texto nos indicó que trataría de conseguir el primero. Espero que en un futuro no muy lejano forme parte del acervo del Centro y podamos reseñarlo.

Ambos tomos fueron publicados en agosto de 1999, aparentemente como publicación independiente aunque en el catálogo worldcat aparece como editado por el Fondo de Cultura Zacatecana, en todo caso esto no aparece en el ejemplar. El título completo de la obra es Las Morismas de Bracho. Investigación histórica de la Fiesta de Moros y Cristianos y como hemos señalado ya, consta de dos tomos con un tiraje de 1,000 ejemplares para el tomo II, ambos tomos se encuentran agotados actualmente. Aun cuando este ejemplar no fue costoso, parece que no es sencillo localizarlo para la venta.

Al parecer, según narra el mismo autor en la introducción, el proyecto constaba de tres tomos proyectando que el último apareciera en agosto del año 2000, aunque sólo se editaron los primeros dos.

En el tomo que nos ocupa, el autorvdivide la obra en dos partes. En la primera se dedica a hablar de la Morisma, su historia y su organización formal junto con una entrevista a un participante célebre; dedica también algunas páginas a la parte histórica de la Batalla de Lepanto que, como recordarán de nuestras otras entradas al respecto, ocupa un lugar central en la representación de Zacatecas.

La segunda parte del tomo está enfocada a los parlamentos de Bracho, en versión resumida, y posteriormente a algunos parlamentos de otros lugares de México y de Guatemala. También aborda brevemente la delimitación temporal de los parlamentos a partir de los personajes y eventos que intervienen y se señalan en las representaciones y termina con los diálogos de los personajes de Los Doce Pares de Francia, otra de las obras que se representan durante la morisma.

El cierre del texto es interesante ya que da pie a la publicación del tercer tomo:

“El toque de la corneta marca el inicio  del Gran Desfile de la Morisma de Bracho y con él cerramos la singladura del Tomo II, hasta Agosto del 2000, con el Tomo III.”

Creo que uno de los aspectos más interesantes a destacar en este tomo, es la bibliografía del mismo, que utiliza básicamente textos sobre las fiestas de Moros y Cristianos en España. No debería ser sorprendente toda vez que el autor del texto es español, pero es curioso que no se haga mención de alguno de los textos clásicos para el estudio de Moros y Cristianos en México. No creo que sea un factor negativo, al contrario, creo que nos permite apreciar con otros ojos esta tradición.

Así mismo, varias de las fotografías que acompañan al texto provienen de celebraciones españoles, intercaladas con fotografías de  la representación y los desfiles de Zacatecas, lo que a mi parecer es un acierto al compararlas visualmente y colocarlas en un nivel similar.

Según se anuncia en el prólogo de la obra, el tan mencionado tercer volumen, estaría dedicado a las biografías de los personajes históricos que intervienen en las diferentes representaciones de Bracho, una obra que ayudaría a entender mejor y a profundidad, los acontecimientos que se retratan en esta tradición. Una verdadera lástima que no llegara a concretarse este proyecto.

Creo que, al menos por lo que nos permite ver la información de este texto, el conjunto de la obra busca estudiar las Morismas de Bracho de una forma histórica en dos sentidos, por un lado la historia de la representación misma, y por otro, la historia de los acontecimientos que inspiran dichas representaciones y fiestas.

Como ya lo hemos mencionado en otras entradas, la Morisma de Bracho es una de las representaciones más difundidas y estudiadas dentro de los Moros y Cristianos en México; el conjunto de las obras dedicadas a ella sin duda comprenden un amplio panorama que, sin agotar el tema, permite un conocimiento profundo de la celebración.

Sobre el autor

Juan José Zaldivar Ortega, médico veterinario zootecnista, doctorado en la universidad de Córdoba, España, nació el 20 de agosto de 1933 en Puerto Real, Cádiz. Dedicado al desarrollo de la ganadería bovina, especialmente a la crianza de toros de lidia, con intervenciones importantes tanto en España como en México, particularmente en Zacatecas, donde estuvo encargado de la ganadería de Joselito Huerta. Ha sido autor de numerosos libros y textos científicos dedicados a la crianza de toros y algunos sobre las tradiciones de Zacatecas, incluido el que nos ocupa en este espacio.

Bibliografía

  • ZALDIVAR ORTEGA, Juan José. Las morismas de Bracho. Investigación Histórica de la Fiesta de Moros y Cristianos. Tomo II. Zacatecas, agosto 1999. pp. 127.

Fotografía del autor:

Tomada de http://www.laplazareal.net/ELTORO.HTM

Información de la biografía:

http://www.laplazareal.net/ELTORO.HTM

https://www.amazon.com/JUAN-JOSE-ZALDIVAR-ORTEGA/e/B00MDG8Z2E%3Fref=dbs_a_mng_rwt_scns_share

http://bernardodelhoyoc.blogspot.com/2015/08/historiografia-de-la-morisma-de-bracho.html

http://ntrzacatecas.com/2015/11/07/me-gustaria-ser-un-toro-bravo-juan-jose-zaldivar/

https://www.amazon.com/JUAN-JOSE-ZALDIVAR-ORTEGA/e/B00MDG8Z2E%3Fref=dbs_a_mng_rwt_scns_share