Foto de la Semana: Niño Moro.

En esta ocasión, nuestra #FotoDeLaSemana nos vuelve a llevar al importante acervo fotográfico de la Dra. Ruth D. Lechuga, resguardado por Fundación Ajaraca A.C. En su sitio web (https://fundacionajaraca.org) podrán ver esta y otras imágenes que nos muestran una parte de la riqueza cultural de nuestro país. ¡Visita la página y descubre cómo puedes apoyarlos en su labor de rescate y difusión!

Ruth D. Lechuga, Purépecha, Nahuatzen, Michoacán, 1964, No. de inventario ARL_N09744_MIC, Original plata-gelatina, 6 x 6 cm. D.R. ® Acervo Fotográfico Ruth D. Lechuga / Fundación Ajaraca A.C.

La imagen que compartimos el día de hoy corresponde a un niño ataviado como Moro para la danza de Los Moros de Nahuatzen, comunidad localizada a 52 km de Pátzcuaro, a una hora de camino aproximadamente. El santo patrón de la comunidad es San Luis Rey, festividad que se celebra el 25 de agosto y en la que participa la danza de Moros, aunque también acompañan la celebración de la Asunción de la Virgen, el día 15 de agosto. Durante las celebraciones los Moros aparecen cabalgando y posteriormente descienden para bailar, ya sea en el atrio de la iglesia (donde realizan la mayor parte) o en calles o casas donde son invitados a pasar.

El elemento más representativo de esta danza es el tocado, que a manera de turbante o corona, tiene forma de cono y está elaborado con hoja de lata adornado con flores y otros detalles vegetales de colores metálicos1. El rostro del danzante esta oculto por una mascada sujeta al tocado, de modo que al retirarlo queda al descubierto. El danzante de la imagen es particular ya que además de la mascada lleva un velo para cubrir el rosto, el conjunto lo hace destacar.

El traje ha cambiado a lo largo de los años pero sigue manteniendo los mismos elementos básicos: pantaloneras, terminadas en punta a la altura de la rodilla y adornadas con galones y flecos; un pantalón que sobresale por debajo y lleva galones a la altura de los tobillos. Una amplia capa bordada cubre la espalda y los costados del danzante. Usan además una camisa y una faja o ceñidor, sin embargo estos elementos no son visibles al queda cubiertas por la larga mascada que cubre su rostro y la capa. En la mano izquierdo portan una pequeña cruz de madera adornada con varios listones de colores. Finalmente, calzan botas con espuelas, mismas que suenan animadamente cuando bailan al compás de la música, interpretada por banda de viento.

La Danza de los Moros es una de las más conocidas y documentadas de cuantas integran el repertorio de Danzas de Moros y Cristianos de México. Es probable que esto se deba a la alta difusión que se le dio durante el siglo XX al incluirla en las diferentes guías turísticas de México y particularmente con su inclusión dentro de los timbres postales de la serie Arquitectura y Arqueología que se emitieron entre 1950 y 19762. Sin embargo la mayor difusión la recibieron las danzas que se desarrollan en la región del Lago de Pátzcuaro3, zona tradicionalmente atractiva para el turismo nacional e internacional para admirar su belleza y sus diferentes costumbres.

Podemos señalar algunas diferencias para distinguir a las danzas de la región lacustre de las que se realizan en la zona del altiplano purépecha:

  • El turbante de la región purépecha es similar al que aparece en la imagen, mientras que en los alrededores de Pátzcuaro es un turbante mullido de seda, adornado con perlas y flores de papel.
  • La capa en la región lacustre es menos amplia y con forma cuadrada, adornada con cintas y un espejo al centro.
  • Alrededor del lago, los Moros usan un pequeño delantal y una sarta de pescaditos de plata o metal. Esta es sin duda una referencia muy importante al estilo de vida de los pueblos pescadores y es un elemento que no está presente en las danzas de la región purépecha.

De acuerdo con Electra Mompradé y Tonatiuh Gutiérrez, algunas danzas prescinden de los Cristianos ya que los Moros suelen ser mucho más vistosos a causa del vestuario4, sin embargo hay registros de la participación del personaje de Santiago en la danza de los Moros5, aunque es probable que haya caído en desuso.

Entre las comunidades donde se presenta la Danza de los Moros encontramos Nahuatzen, Charapan6, Ocumicho, Chilchota, San Jerónimo Purenchécuaro, Ihuatzio, Quiroga, Janitzio, San Pedro Pareo, Santa Fe, Uruapan, Naranja y Pátzcuaro.

La Danza de los Moros es exclusiva de Michoacán y existen varios grupos representantes en las distintas comunidades que la practican. A pesar de que hay otras con el mismo nombre, el vestuario y los elementos que se comparten en esta región la vuelven una manifestación cultural de gran belleza y originalidad.

NOTAS

  1. GARCÍA MORA, Carlos; “Los Moros y el baluarte Cristiano”, en GARCÍA MORA, Carlos; El baluarte purépecha, Tsimárhu estudio de etnólogos, México, 2012. p. 47 <Recuperado de https://www.academia.edu/2988959/LA_DANZA_PUR%C3%89PECHA_DE_MOROS&gt;
  2. FERNÁNDEZ HARP, María; WINTER, Marcus, “Etnografía”, en BARAJAS MENDOZA, Eduardo y DE OCAMPO CABRERA, Mónica, Arquitectura & Arqueología 1950-1976. Primera serie filatélica permanente en México. Estudio Arqueológico, etnográfico, arquitectónico e histórico, Museo de Filatelia de Oaxaca, México, 2017. pp. 74-76.
  3. Warman, p. 140. De acuerdo con el autor, esta zona junto con la región purépecha del estado es donde se difunde esta danza.
  4. MOMPRADÉ, Electra L., GUTIÉRREZ, Tonatiuh, BELTRAN, Alberto (dibujos). Danzas y bailes populares, Historia general del arte mexicano, Tomo VI, Editorial Hermes S.A. de C.V., Barcelona, 1976, pp. 126.
  5. “Conducidos por Santiago, que lleva en la mano derecha por todo distintivo una varilla adornada de cintas o tiras de papel de vivos colores”, ALTAMIRANO, León “Danza de los Moros”, en ALVAREZ Y ALVAREZ DE LA CADENA, Luis, México. Leyendas y costumbres. Trajes y danzas, Editorial Layac, México, 1945, p. 390-391.
  6. GARCÍA MORA; op cit.

BIBLIOGRAFÍA

  • TOOR, Frances, A Treasury of Mexican Folkways, Crown Publishers, Mexico, 1947, p. 349.
  • FERNANDEZ, Justino, Folklore mexicano. 100 fotografías de Luis Márquez, Eugenio Fischgrund Editor, México, 1950, p. V.
  • ——, Danza de los moros: de Ihuatzio, Tzintzuntzan, Michoacán, Fondo Nacional para el Desarrollo de la Danza Popular Mexicana, 1983.
  • ORTIZ GAITÁN, Julieta, Mensajeros del México moderno: Timbres postales y fiscales de Francisco Eppens en los Talleres de Impresión de Estampillas y Valores, Museo de la Filatelia de Oaxaca, México, 2009, p.52.

AGRADECIMIENTOS

A Brenda Chávez Molotla, directora ejecutiva de Fundación Ajaraca A.C., por su apoyo para la realización de esta publicación.

Máscaras tradicionales de México.

En este #LunesDeLibro vamos a revisar un texto muy importante para el estudio de las máscaras en nuestro país y, a partir del mismo, conoceremos un poco más de las máscaras que se utilizan en las danzas de Moros y Cristianos, todo ello de la mano de la Dra. Ruth D. Lechuga.

Portada Máscaras Tradicionales de México
Ruth D. Lechuga, San Antonio el Doctor, Querétaro, 1977, No. de inventario ARL_N16589_QRO, Original plata-gelatina, 6 x 6 cm., D.R. ® Acervo Fotográfico Ruth D. Lechuga / Fundación Ajaraca A.C.

No es posible hablar sobre las máscaras mexicanas sin mencionar a la doctora Ruth Deutsch Lechuga, coleccionista y pionera en la investigación del arte popular, así como en la documentación de diferentes aspectos de la vida cotidiana de las comunidades, a través de las imágenes que capturó durante sus viajes por varios rincones de nuestro país. Su vasto acervo fotográfico se encuentra bajo custodia de Fundación Ajaraca (https://www.fundacionajaraca.org/) y es un testimonio de manifestaciones sociales y culturales, algunas ya desaparecidas, el cual nos permite conocer un poco más acerca de los pueblos y de su gente.

Antes de comenzar, hablemos brevemente sobre la fotografía que ilustra esta reseña, cortesía de Fundación Ajaraca. En ella podemos observar a la Dra. Lechuga rodeada de personajes enmascarados en San Antonio El Doctor, en el estado de Querétaro. De acuerdo con la información publicada en una fotografía de la misma serie, disponible en el sitio web de la fundación, estos personajes representan a diablos y acompañan las procesiones de Semana Santa. Puede visitar esta imagen dando clic aquí.*

Máscaras tradicionales de México cuenta con una edición y fue publicado por el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (BANOBRAS) en 1991, con un tiraje de 2000 ejemplares. La presentación de la obra está a cargo del Dr. Enrique Álvarez del Castillo, director de la institución entre 1991 y 1993, donde manifiesta el interés del banco en difundir y rescatar la cultura del país. Este texto se puede consultar con relativa facilidad en bibliotecas, aunque para conseguir un ejemplar es necesario recurrir al mercado secundario. En Internet puede encontrarse con precios entre los 60 USD y 180 USD más envío; también puede buscarse en librerías de ocasión y especializadas con precios similares, alrededor de $1,300 MXN.

Dentro de las diferentes categorías del arte popular, las máscaras ocupan un lugar destacado ya que no se limitan al objeto en sí mismo, sino que trascienden a partir de su uso en danzas, fiestas y carnavales. La importancia de la máscara queda manifiesta desde la introducción, donde la autora nos menciona que “Cuando el individuo deja a un lado sus máscaras personales, para actuar como exponente de las manifestaciones culturales de la sociedad, la máscara se convierte en revelación de la esencia del grupo que representa. En este momento deja de ser expresión facial individual y se recurre a la careta elaborada especialmente para cada ocasión.1, es decir, las máscaras se vuelven la faceta representativa de las tradiciones.

El libro abarca en cuatro capítulos los aspectos más notables para conocer la relevancia e historia de las máscaras en México. El capítulo 1, Las máscaras desde tiempos prehispánicos, es corto y nos muestra la transición entre el origen y el uso de las máscaras entre las culturas originarias y los primeros años del periodo colonial. Es aquí, en un momento tan temprano del texto donde queda asentada la importante relación entre la máscara y la danza, al señalar que “Durante las ceremonias religiosas y también en algunas ocasiones festivas se ejecutaban numerosas danzas. En todas ellas se hizo amplio uso de máscaras que representaban toda clase de animales, personas de otras tierras, viejos y muchos más2. A partir de la conquista de Tenochtitlan, el periodo colonial se recorre en unos pocos párrafos, pero nos detenemos en dos puntos clave para nuestro análisis: la mención de la danza de los Moros y Cristianos, como parte de los festejos realizados por los españoles y su rápida difusión y adaptación por parte de los indígenas; y la imagen que representa a un Moro en una parte del “Biombo del palo volador”, exhibido en el Museo de América, en Madrid, España.

El capítulo 2 es el más amplio, no es sorprendente ya que en él se habla de La máscara en el México contemporáneo. Aquí se presentan las máscaras utilizadas en las diferentes danzas y representaciones que la autora pudo ver y documentar directamente. Para abordar un panorama tan amplio, el capítulo se presenta a partir de ejes temáticos: danzas de los viejos, de animales, el tigre (la cual recibe un apartado especial), de homenaje y catequizantes, ciclo agrícola, por mencionar algunas, además de las “Danzas de moros y cristianos y sus derivados” siendo el contenido donde pondremos particular atención.

A partir de la descripción de las danzas de este tipo, la autora propone catalogarlas como el ciclo de infieles y cristianos3, debido a la variedad de temas englobadas dentro de los “Moros y Cristianos”, donde la categoría de “Moros” queda rebasada al incluir a los enemigos representados por indios, judíos, diablos, etc., siendo la conclusión en todas ellas la misma: la conversión y bautizo de los infieles y el triunfo de los Cristianos.

A continuación la autora hace referencia a distintas danzas y sus principales características, además de señalar que el nombre con el cual se conocen usualmente tiene relación con algún aspecto determinado de cada una de ellas, surgiendo así los Moros Cabezones, los Santiagueros, los Chareos, Pilatos, Archareos, Alchileos, Medias Lunas, Santiagos, además de los Doce Pares de Francia, entre otros. Si bien las danzas de Moros y Cristianos están ampliamente difundidas en todo el territorio nacional, el texto pone especial énfasis en comunidades ubicadas en Chiapas, Guerrero, Puebla, el Estado de México, Oaxaca, Jalisco y un par de menciones puntuales a Colima, la zona del Bajío y Veracruz.

Al avanzar en la lectura, es posible identificar el uso de varias categorías que nos remiten a la clasificación de danzas propuesta por Arturo Warman en su texto La danza de Moros y Cristianos (SepSetentas, 1972)4, aunque no se menciona explícitamente: espectáculos de masas, ciclo de moros y cristianos, ciclo carolingio5, danzas de conquista, tastoanes y danza de concheros.

Nos parece oportuno señalar una situación ya comentada en nuestra introducción al estudio de las máscaras en las danzas de Moros y Cristianos y que la autora señala expresamente: no en todas estas representaciones se utilizan máscaras. En este sentido habla del caso de las Morismas en Zacatecas y algunas danzas donde muchos cristianos no portan máscaras, o utilizan yelmos, o Santiago suele representarse con el rostro descubierto. Sin lugar a dudas, es necesario mencionarlas aunque no abunda en ellas, toda vez que el tema del libro son las máscaras.

El capítulo 3, trata de los personajes fundamentales para las máscaras, sus creadores. El mascarero y su trabajo nos presenta nombres y testimonios de varios artesanos con los que la Dra. Lechuga tuvo contacto , además de las diversas técnicas y materiales: madera de copal, copalillo y clavelino, entre otras; cuero, cera, papel, cartón y hasta metal son los materiales transformados en las hábiles manos de los mascareros. Su importante labor contrasta con las necesidades cotidianas, donde muchos de ellos deben alternar esta actividad con las labores del campo o sus empleos en las ciudades aunque, poco a poco, la mayor demanda de máscaras por parte de coleccionistas y otros mercados ha permitido que algunos artesanos se dediquen de tiempo completo a su elaboración aunque ello implique la creación de piezas meramente decorativas sin descuidar la producción de máscaras tradicionales para cubrir la demanda local.

De este capítulo llama nuestra atención la mención del rostro pesado que se utiliza en la danza de los Alchareos, en San Martín de las Pirámides, Estado de México. Este objeto se elabora con aluminio y fierro, con un peso cercano a los 5 Kg. En contraste, se tiene el rostro liviano, elaborado en fibra de vidrio y con un peso mucho menor, que se utiliza cuando la danza tendrá una duración larga6. Este cambio en los materiales, de usar fibra de vidrio en lugar de madera, es una muestra de la convivencia entre la tradición y la modernidad.

El rostro de la máscara es el último capítulo del libro, donde se habla de las características y las funciones de la máscara. En este sentido, la autora retoma una de las ideas iniciales del texto “La máscara, como objeto separado de su función, puede ser una obra de arte, una escultura de gran mérito estético. Sin embargo, se trataría de un arte estático, desconectado de su propósito real. Por otro lado, como parte de la indumentaria y en el contexto de la danza, la máscara, aun sin movilidad facial propia, adquiere expresiones diferentes, de acuerdo con los movimientos de su portador7. Y a partir de esta idea nos expone diferentes tipos: con detalles, sencillas, muy elaboradas, totales, parciales, más grandes que el mismo rostro del portador o incluso, más pequeñas. El cierre del libro es la parte más profunda de todo el texto porque nos adentra en las funciones que las máscaras pueden tener y que pueden abordarse desde diferentes disciplinas y a partir de la experiencia de los danzantes, compartidas en este apartado, por lo que el texto refleja la conexión que tuvo la Dra. Lechuga con las personas que conoció.

Un ejemplo sobre las diferentes funciones de las máscaras, más allá de su uso en las danzas, lo encontramos en el caballito utilizado en la danza de los Santiagueros de Cuetzalan, Puebla. Según Donald Cordry, es un objeto con un matiz sagrado al que se le debe proporcionar agua y maíz mientras se encuentra en custodia del danzante que interpreta a Santiago a fin de evitar su escape del pueblo8.

Si bien el texto se encuentra repleto de narraciones y anécdotas contadas a la autora o vistas por ella misma, es en este capítulo donde se hace un análisis formal y se retoman varios elementos comentados en las páginas anteriores, permitiendo que el viaje hecho desde los antecedentes y uso de las máscaras en el mundo prehispánico hasta la década de 1980, tenga una conclusión y nos permita visualizar nuestras máscaras y danzas con otros ojos. A pesar de la distancia temporal entre la publicación del libro y nuestros días, el texto continúa vigente y es una referencia importante para un estudio sobre este tema, porque como la autora dice al finalizar, estamos hablando de una cultura viva, no se detiene y cambia conforme las necesidades, las creencias y los medios disponibles lo permiten.

El libro está profusamente ilustrado, con 123 imágenes a color y en blanco y negro, abarcando la amplia variedad de temas que hemos revisado. Entre estas fotografías se incluyen: 1 es una máscara de Tastoanes, 2 del Carnaval de Huejotzingo y 8 relacionadas directamente con las Danzas de Moros y Cristianos, incluyendo la mostrada en la portada, correspondiente a la danza de Los Doce Pares de Francia de Mexicaltzingo, Estado de México9.

Al hablar de las fotografías, es necesario dedicar un espacio a una persona importante en la concepción de este material, el Sr. Enrique Franco Torrijos, fotógrafo y amigo de la Dra. Lechuga, de quien se incluyen 39 fotografías en el libro, en su mayoría de piezas de colección o de objetos fijos. Además de su aportación gráfica, redactó la semblanza de la autora, misma que aparece en la solapa. Como nota personal, tuvimos ocasión de compartir una visita con el Sr. Franco y las historias y anécdotas que compartió nos permiten entender mejor su colaboración en este texto.

A partir de la revisión del libro, encontramos un par de detalles que nos parece oportuno mencionar. Las referencias de las imágenes 46 y 47 se encuentran invertidas. La imagen 46 se encuentra en la página 59 y corresponde a la danza de los Moros de Texistepec, Veracruz. La imagen 47 se encuentra en la página 60 y corresponde a la danza de los Archareos. Así mismo, el nombre de la comunidad donde se practica esta danza aparece como “San Francisco Mazapan, estado de México”, siendo el correcto “San Francisco Mazapa, Estado de México”. Por otro lado, la referencia de la imagen 2, Pintura rupestre, indica que se encuentra localizada en las Grutas de Juxtlahuaca, Oaxaca. Estas grutas se localizan en la comunidad de Juxtlahuaca, en el estado de Guerrero10.

Tal como se comentó al inicio, este libro es una referencia importante y necesaria para adentrarnos no solo al mundo de las máscaras, sino también al de las danzas. Sin volverse un catálogo o un diario pormenorizado de una u otra, nos da elementos suficientes para entender mejor las manifestaciones culturales de los diferentes pueblos y grupos de nuestro país. La obra está respaldada por una extensa bibliografía, por pláticas y entrevistas con varios personajes sin mencionar que es producto de los viajes, las investigaciones y la invaluable experiencia de la Dra. Ruth D. Lechuga.

NOTAS

  1. Pág. 9.
  2. Pág. 15
  3. Pág. 54.
  4. Puede consultar nuestra reseña de esta obra dando clic aquí.
  5. Para Warman, los Moros y Cristianos propiamente dichos, incluyen al ciclo histórico, al carolingio y al de Santiago.
  6. Pág. 122 y 127.
  7. Pág. 131.
  8. Pág. 146. Si bien este cuidado del caballito, no es exclusivo de Cuetzalan.
  9. Además de aparecer nuevamente en el interior. P. 139.
  10. CABRERA GUERRERO, Martha. Las grutas de Juxtlahuaca. Santuario al dios olmeca del maíz, Gobierno del estado de Guerrero, México, 2017, p. 26. Consultado en línea <Recuperado de https://issuu.com/muva/docs/libro_grutas_final.final&gt;

*Enlace actualizado.

Sobre los autores

Ruth Deutsch Reiss, nació en Austria en 1920. En 1939 su familia llega a México buscando refugio ante la persecución que sufrieron en Europa en los albores de la 2da Guerra Mundial. Estudió Medicina en la Universidad Nacional Autónoma de México y se naturalizó como mexicana en 1954. En 1949 comenzó a acompañar a su padre en sus viajes por el país, recorriendo comunidades apartadas y conociendo su cultura y artesanías, de ahí nace su pasión por el arte popular. Contrajo matrimonio con el Dr. Carlos Lechuga Vergara, con lo que comenzó a ser conocida como Ruth D. Lechuga. Fue directora del Museo de Arte e Industrias Populares, asesora técnica del Fondo Nacional para las Artesanías y secretaria para los países latinoamericanos den el Consejo Mundial de la Artesanía, de la UNESCO. Autora de El traje indígena de México y La indumentaria indígena, entre otros, además de varios artículos. Falleció en su casa de la Ciudad de México el 19 de septiembre de 2004.

Enrique Franco Torrijos, nació en la Ciudad de México en 1930. Fotógrafo. Realizó estudios de Antropología Maya en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Ha escrito y participado en numerosos libros, entre ellos El Insólito Paisaje Mexicano, Kohunlich, una ciudad Maya del Clásico Temprano e Islas, silentes centinelas de los mares mexicanos. Actualmente es Socio Director en Franco Torrijos y Asoc. Editores.

Bibliografía

DEUTSCH LECHUGA, Ruth, Máscaras tradicionales de México, Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos, México, 1991. pp. 157.

Información de las fotografías

Fotografía de la Dra. Ruth D. Lechuga, cortesía de Fundación Ajaraca A.C. Agradecemos a Fundación Ajaraca y a su Directora Ejecutiva, Brenda Chávez Molotla, su apoyo.

Información de las biografías.

  • Subasta de fotografía, jueves 9 de noviembre del 2017, Catálogo, Morton Subastas, México, 2017, p.22.
  • Perfil de Enrique Franco Torrijos en LinkedIn. https://www.linkedin.com/in/enrique-franco-torrijos-b529a070/
  • FRANCO TORRIJOS, Enrique, Semblanza de la Dra. Ruth D. Lechuga, en DEUTSCH LECHUGA, Ruth, Máscaras tradicionales de México, Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos, México, 1991.

Agradecimientos especiales

  • María del Rosario Trejo Quintero
  • Karen Elizabeth Casasola Gómez
  • María Raquel Gómez Tello

Foto de la Semana: Máscaras de Moros.

La #FotoDeLaSemana en esta ocasión acompaña a la revisión que estamos haciendo de libros sobre máscaras y las que se utilizan en las Danzas de Moros y Cristianos, ¡acompáñanos a descubrirla!

La Danza de los Moros se realiza en la comunidad de Coatepec Harinas, en el Estado de México. La festividad principal es el 12 de diciembre, en honor de la Virgen de Guadalupe, imagen principal y patrona del Santuario de “El Cerrito”. Al mismo tiempo que los Moros, se presentan otras danzas en el atrio, como los Arrieros y varios grupos de Concheros, por lo que la fiesta es una algarabía total.

La danza narra la historia de Carlomagno y los Doce Pares de Francia, así que los Moros representan a los personajes que participan en esta epopeya como Fierabrás, el Almirante Balán, Clarión y Galafre, entre otros. Los danzantes que interpretan a los Moros utilizan grandes máscaras de madera con expresiones fuertes, barbas y bigotes; algunas máscaras pueden llevar otros rasgos distintivos como la que se observa en la foto, que tiene un corte en la mejilla y los ojos con venas. Al ser más llamativos que sus contrapartes Cristianos, que no utilizan máscaras, es posible que por ello la danza se conozca como Danza de los Moros.

Durante la representación los danzantes realizan una pausa para descansar y colocan sus máscaras y aditamentos en el suelo, en el lugar donde dejaron de bailar o muy cerca de él, ya que después del descanso retoman la danza para la parte final de la representación. La fotografía fue tomada durante este descanso el 14 de diciembre de 2019.

“Máscaras de Moros”. Coatepec Harinas, Estado de México, diciembre 2019. La imagen es propiedad del Centro de Documentación de Danzas de Moros y Cristianos San Bartolo Cuautlalpan. Todos los derechos reservados. La imagen puede utilizarse citando la referencia completa.

Arte Mexicano. Danzas y bailes populares.

En esta entrega de nuestros #LunesDeLibro, vamos a presentar una obra general en la que se incluye una muy amplia e interesante revisión de las Danzas de Moros y Cristianos y otras relacionadas.

Este libro es el tomo VI de una colección titulada Historia general del arte mexicano, publicada por la editorial Hermes en 1976. La primera edición fue impresa en España y constó de seis tomos: 1. Arte prehispánico, 2. Arte colonial, 3. Arte moderno y contemporáneo, 4. Etno-artesanías y arte popular, 5. Indumentaria tradicional indígena y 6. Danzas y bailes populares. Se publicaron nuevamente en 1981 como parte de la colección Quetzal, en formato pequeño y con pasta blanda, que constó de 12 volúmenes puesto que cada tema se dividió en dos tomos, en este caso se trata de los volúmenes 11 y 12. No se cuenta con información sobre el tiraje, pero debió ser elevado considerando las dos ediciones publicadas y a que este material es relativamente sencillo de localizar; se encuentra disponible en varias plataformas de venta en línea con precios que varían desde $500 MXN en la edición Quetzal y $900 MXN hasta los $366 USD para la primera edición, más envío.

Antes de continuar con el libro, vale la pena poner en contexto la imagen que acompaña a la portada. Este espacio suele estar reservado en nuestra página para la fotografía de las y los autores de los libros que revisamos, aunque en ocasiones resulta muy complicado localizar dicha imagen. En esta ocasión se trata del co-autor, que en su juventud fue nadador de alto nivel participando en diferentes competencias internacionales. En la imagen lo vemos al lado del nadador brasileño Tetsuo Okamoto, durante los Juegos Panamericanos de Buenos Aires, 1951. A pesar del alto perfil del autor, como podrá comprobar al revisar la pequeña biografía al final de este artículo, resulta complicado localizar una fotografía suya.

Este libro es sumamente ilustrativo ya que el texto está acompañado de 253 fotografías en blanco y negro, 31 a todo color, tomadas por el propio Tonatiuh Gutiérrez, además de 20 dibujos a pluma, elaborados por el importante artista Alberto Beltrán.

Como lo mencionamos anteriormente, esta es una obra de carácter general que abarca todo tipo de danzas y bailes, pero cuenta con un muy interesante capítulo dedicado exclusivamente al tema de las Danzas de Moros y Cristianos, así como a aquellas que se consideran derivadas de la misma. El título formal del capítulo es “Danzas relacionadas con el ciclo de Moros y Cristianos”, muy al estilo de Arturo Warman; entre éstas encontramos las siguientes:

  • Danzas de Moros y Cristianos
  • Danza de los Jardineros
  • Danza de los Pichilingues y Cristianos
  • Danza de Moros entre los Coras
  • Danza de Santiagos (que incluye varios tipos)

El tema abarca otros tipos de danza, relacionadas principalmente a las Danzas de la Conquista y “Danzas que conservan el simulacro de combate”. No las enumeramos aquí puesto que, para nuestros propósitos, se alejan mucho del tema que nos ocupa.

El capítulo inicia con la obligada revisión histórica de estas danzas, citando principalmente a Warman. La influencia de esta obra es muy evidente, podría pensarse incluso que fue la única referencia para esta parte del libro, o al menos la principal. La división de las variantes, los ciclos, e incluso las menciones a las quema de los castillos (que terminaría convirtiéndose en nuestros castillos de fuegos artificiales), son mencionados.

Uno de los puntos más interesantes de este texto es que, para cada uno de los tipos de danza, mencionan al menos un ejemplo de comunidad donde se practica y una descripción breve del vestuario de cada bando, además de describir la danza. Entre estas descripciones, nos llama mucho la atención que es de las pocas obras que hacen mención a la Danza de los Chareos. Esta danza, al parecer exclusiva de la zona de Oaxaca, es descrita en otros libros pero en ocasiones no se le menciona por su nombre original1.

Sin duda alguna este es un muy buen libro para introducirse al tema de las Danzas de Moros y Cristianos, sin mencionar que es muy accesible. A pesar de que cita abundante contenido del libro de Warman, que finalmente es uno de los pilares básicos para los investigadores, termina por ser una muy buena opción ya que el abundante material gráfico lo vuelve muy atractivo. En contraste, el texto de Warman cuenta únicamente con 9 fotografías en blanco y negro, aunque no debemos olvidar que se enfoca únicamente en las Danzas de Moros y Cristianos y que la edición es rústica, a diferencia del libro que hoy reseñamos.

Notas:

  1. En la reseña del libro Danzas de Moros y Cristianos, de J. Jesús Rodríguez Aceves, se menciona esta danza en la comunidad de Santiago Juxtlahuaca, pero no se le llama Chareos. En el caso de este libro, describen la danza que se realiza en Pinotepa de Don Luis.

Sobre los autores

Tonatiuh Gutiérrez Olguín, nació en la Ciudad de México el 20 de noviembre de 1920. Fue hijo de un importante funcionario de gobierno durante el gobierno de Lázaro Cárdenas. Atleta de alto nivel, participó en los Juegos Olímpicos de Londres 1948 y de Helsinki 1952, en la disciplina de natación, así como en otras competencias internacionales como los Juegos Panamericanos (Buenos Aires, 1951) y los Juegos Centroamericanos y del Caribe (México, 1954), además de ser entrenador para los Juegos Olímpicos de Tokio (1964) . Se tituló como Licenciado en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México en 1966, para integrarse como profesor y trabajar en el ámbito de la administración pública como director de exposiciones del Consejo Nacional de Turismo y posteriormente en el Banco de Fomento Cooperativo, desde donde fundó Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (1973), organismo que presidió desde su creación hasta 1976. Publicó numerosos libros, entre los que se incluyen Ensayo sobre los recursos naturales renovables en el desarrollo económico de México. (1962) e Imagen de América (1966). Falleció en la Ciudad de México en marzo del año 2000.

Electra López Mompradé (posteriormente de Gutiérrez), es hija de exiliados de la Guerra Civil Española. Experta en danza y atuendo precolombino y en historia y cultura mexicana. Coautora de numerosos libros sobre arte e historia de México como Visión europea del Templo Mayor de Tenochtitlán : iconografía siglos XVI, XVII, XVIII y XIX (1982) y México mágico (1974). Junto con su esposo se unieron al grupo PopulArt, promotores de la fundación del Museo de Arte Popular. Cuenta con un Texto Fundamental publicado en el sitio de Amigos del Museo de Arte Popular (puedes consultarlo AQUÍ). Tras la muerte de su marido recibió un premio póstumo y posteriormente viajó para residir en España.

Bibliografía

MOMPRADÉ, Electra L., GUTIÉRREZ, Olguín, BELTRAN, Alberto (dibujos). Danzas y bailes populares, Historia general del arte mexicano, Tomo VI, Editorial Hermes S.A. de C.V., Barcelona, 1976, pp. 239.

Información de las biografías

Foto de la Semana: Trajes en la exposición La huella hispanomorisca en México.

¡Volvemos con la #FotoDeLaSemana! En esta ocasión traemos una fotografía de la exposición La huella hispanomorisca en México que se presentó entre el 31 de agosto y el 17 de noviembre de 2019 en el Museo de Arte Popular, en la Ciudad de México.

La muestra daba cuenta de la influencia y el impacto de la cultura musulmana en nuestro país, que llegó de la mano de los españoles quienes habían tenido una convivencia de casi 8 siglos con los pueblos musulmanes del norte de África y habían consumado la Reconquista de la Península 10 meses antes del descubrimiento de América. Arquitectura, arte, textiles, lenguaje, etc., no hay un sólo aspecto en el que no tengamos influencia de esta herencia doble que se manifiesta, de forma particularmente evidente, en las danzas de Moros y Cristianos.

En la imagen observamos tres trajes de danza provenientes de diferentes partes del país, que forman parte del acervo de Arte Indígena del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI). De izquierda a derecha: los dos primeros son un “Traje para danza de Moros y Cristianos”, ambos procedentes de Acapetahua, Chiapas; el tercero es un “Traje para danza de Santiagos”, de Cuetzalan del Progreso, Puebla.

A partir de los elementos que se pueden apreciar en la fotografía, el primer traje a la izquierda correspondería a un personaje Moro. La máscara y el tocado elaborado suele ser un elemento representativo de ese bando, además de la capa larga. El tocado está adornado con papel metálico, escarcha, espejos y guajes de colores con textos escritos. El segundo personaje correspondería a la contraparte, un personaje Cristiano, la capa corta y la sencillez del traje suelen ser los atributos que, en varios casos, representan al bando Cristiano. El sombrero es de paja, forrado de tela, adornado con cuentas, listones dorados y plumas.

El tercer traje, a la extrema derecha, es un personaje Moro. Estas máscaras rojas con detalles en color dorado para la barbilla, bigote, ojos y cejas, son muy representativas de esta región. El complemento de la máscara es una “barba” de olanes y listones con dos colgantes al frente, mientras que en la parte posterior de la cabeza se lleva un tocado en forma de media luna creciente, como un pico, adornado con flores de papel metálico.

Acompañando la exhibición de los trajes había un texto, titulado El recuerdo de batallas lejanas, donde se explicaba de forma breve el origen de estas fiestas y su llegada a México.

Estamos trabajando en un pequeño video para mostrarte la belleza de esta exhibición, mientras tanto esperamos esperando que disfrutes esta imagen.

Trajes La Huella HispanomoriscaTrajes para danzas de Moros y Cristianos. Imagen tomada de la exposición temporal La huella hispanomorisca en México, Museo de Arte Popular. La imagen es propiedad del Centro de Documentación de Danzas de Moros y Cristianos San Bartolo Cuautlalpan. Todos los derechos reservados. La imagen puede utilizarse citando la referencia completa.

Foto de la Semana: Los Retos.

¡Nuevamente es día de nuestra #FotoDeLaSemana! En vísperas de las Fiestas Patrias, esta entrada nuevamente celebra la colaboración con el Centro de Información y Documentación “Alberto Beltrán”, de la Dirección General de Culturas Populares, Indígenas y Urbanas; además de que, si miran con atención la imagen, celebramos a nuestro país con un fuerte “¡Viva México!”

En la imagen observamos a los Moros de la Danza de los Retos de San Juan Tetelcingo, municipio de Tepecoacuilco de Trujano, en el Estado de Guerrero, México. Esta danza, como la mayoría de Moros y Cristianos, está conformada por dos bandos. Los Moros llevan vestuarios en color rojo, mientras que los Cristianos (que no aparecen en la imagen), utilizan el mismo estilo de traje aunque en color azul. El traje está compuesto de Corona, mascada, lentes oscuros, pantalón corto, una especia de nagüilla, calcetas, tenis, camisa y capa con sobrecapa muy amplia. Algunos elementos del traje parecen ser de terciopelo y traen fleco en color dorado. Como arma se utiliza un machete. Además de los personajes Moros y Cristianos, acompañan a la danza un diablo y un ángel.

Pese a que hay muchos videos de la danza en la comunidad en la actualidad, no hay mucha información sobre la danza y sus personajes. Después de haber visto algunos videos y tratar de escuchar el diálogo en ellos, puedo suponer que algunos de los personajes de la danza son, además de los referidos ángel y diablo, por los Cristianos está Rey Fernando de Castilla y Crispín, mientras que por los Moros Almanzor y Muley. Esta danza se representa en algunas otras comunidades del Estado de Guerrero, y al parecer, en una zona de Puebla, donde los trajes son muy parecidos.

La imagen está fechada en febrero de 1975 y forma parte del Fondo Nacional para la Danza Popular (FONADAN). Si se observa con cuidado, notarán que hay algunos elementos que nos permiten suponer que la fotografía no fue tomada en la comunidad, pero de momento seguimos investigando antes de proponer una hipótesis.

Nuevamente quiero agradecer el invaluable apoyo de Cristina Alvarado, encargada de la fototeca del Centro de Documentación y de Dulce Olivia Reynoso, Jefa del Centro de Documentación

37-39-06 bis37-39-06. FONDO NACIONAL PARA LA DANZA POPULAR MEXICANA. Los Retos. Febrero/1975, Tetelcingo, Guerrero© FONADAN, CID “Alberto Beltrán”, 2019. Todos los derechos reservados. Utilizada con autorización. Prohibida su reproducción.

Información:

Foto de la Semana: Danza de los Moros.

Esta #FotoDeLaSemana es muy especial, porque marca la primera participación con el apoyo del Centro de Información y Documentación “Alberto Beltrán”, de la Dirección General de Culturas Populares, Indígenas y Urbanas. El Centro de Documentación se encuentra dentro de las instalaciones del Museo Nacional de Culturas Populares, ubicado en Coyoacán, en la Ciudad de México.

La imagen que presentamos nos muestra a dos danzantes de la Danza de los Moros de Ithuazio, Michoacán. Podemos observar que portan el traje característico de esta danza, compuesto de camisa y calzón de manta, con agregados de brocado y flecos en la parte inferior, espuelas en los zapatos (siendo uno de los elementos más representativos), nagüilla o pantalonera de terciopelo con fleco de tela en color dorado, faja bicolor (en la imagen vemos rosa y dorado), chaleco, las mascadas y la capa. Es importante observar también, las figurillas plateadas que adornan el traje en la cintura. Sin lugar a dudas, el turbante es el elemento más importante y representativo para identificar esta danza sin equivocación.

Esta imagen está fechada en julio de 1974 y forma parte del acervo del Fondo Nacional para la Danza Popular (FONADAN), un programa que durante las décadas de los 70 y 80, se dedicó al rescate y documentación de las diferentes danzas populares. A la par de la recopilación fotográfica, también se editaron algunos libros y materiales fonográficos, como es el caso de discos de acetato.

No quisiera terminar esta entrada sin agradecer el valioso e importante apoyo de Cristina Alvarado, encargada de la fototeca del Centro de Documentación; así como de Dulce Olivia Reynoso, Jefa del Centro de Documentación. Para ambas, mi más profundo agradecimiento.

38-56-20 bis38-56-20. FONDO NACIONAL PARA LA DANZA POPULAR MEXICANA. Moros. Julio/1974, Ihuatzio, Michoacán. © FONADAN, CID “Alberto Beltrán”, 2019. Todos los derechos reservados. Utilizada con autorización. Prohibida su reproducción.

Información:

  • ——, Danza de los moros: de Ihuatzio, Tzintzuntzan, Michoacán, Fondo Nacional para el Desarrollo de la Danza Popular Mexicana, 1983.

Foto de la Semana: Bailarines realizando una danza en un parque.

La semana pasada no tuvimos #FotoDeLaSemana, pero en esta ocasión, nuevamente desde la Mediateca del INAH, traemos esta bella imagen.

La imagen aparece en el sitio con el nombre “Bailarines realizando una danza en un parque” que, como mencionamos anteriormente, realmente no nos aporta mucha información sobre la fotografía. Sin embargo, en este espacio vamos a analizarla un poco más a detalle para ampliar los datos e insertarla en el tema de nuestra página.

La danza vemos en la fotografía es “La Danza de los Moros”, que se ejecuta en Michoacán, específicamente en el pueblo de Ihuatzio, municipio de Tzintzuntzan. Aunque no tengo información suficiente sobre si se realiza también en alguna otra comunidad, pero en este sitio está bien documentada.

Los turbantes adornados son los elementos característicos de esta danza y por la que podemos identificarla tan fácilmente. Aún cuando no se puede observar en la imagen, los danzantes también utilizan una larga mascada que cubre la cara. El traje se compone, además de los elementos referidos, de capa, camisa, pantalón con adornos en la parte inferior (por debajo de la rodilla, como se puede observar en la imagen), espuelas (siendo uno de los elementos más representativos), faja y chaleco. Algunos de ellos utilizan también una especia de bastón o bandera.

Es particular el hecho de que, como lo dice su nombre, la danza es ejecutada solamente por los Moros, es decir, no hay un bando cristiano y tampoco hay parlamentos o escenas de lucha.

La danza se presenta, en la comunidad de Ihuatzio el día 4 de octubre, día de la fiesta patronal, en honor  de San Francisco de Asís. Como ya mencionamos, esta danza puede representarse en otras comunidades y en otras fechas, como puede observarse al realizar una búsqueda web de la danza y observar las diferencias en el vestuario, pero sin duda es una danza típicamente michoacana.

Bailarines realizando una danza en un parqueBailarines realizando una danza en un parque. Imagen propiedad del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Todos los derechos reservados.

Información obtenida de:

Foto de la Semana: Bailarines danzando en una calle.

¿Por qué presentamos unos bailarines en nuestra #FotoDeLaSemana? ¡Nuestro sitio es sobre danzas de Moros y Cristianos y esta no será la excepción!

Esta imagen fue obtenida de la mediateca digital del INAH donde aparece bajo este nombre: “Bailarines danzando en una calle”. El autor es Casasola y fue tomada alrededor de 1940 en una calle de la Ciudad de México, muy probablemente sobre el centro de la ciudad, alrededor de la Plaza de la Constitución, a partir de lo que se observa en la serie fotográfica de donde proviene esta imagen.

¿Qué es lo interesante? Recientemente realicé una búsqueda de materiales en el Centro de Documentación Alberto Beltrán dentro del Museo Nacional de Culturas Populares. Entre las imágenes que pude observar (y que estamos en trámites para poderlas presentar en este espacio), encontré una danza de Moros y Cristianos que se realiza en Puebla, muy probablemente en Cuetzalan y en esta imagen, si se aprecia con cuidado, aparecen los atributos propios de los Moros en esa representación:  máscaras y los elementos que me permitieron identificarlas: un sombrero con plumas largas en forma de penacho (en las imágenes de referencia son plumas de pavo real) y la cinta con cascabeles que portan en el pecho.

Me parece importante que poco a poco estos elementos se vayan identificando para que la descripción que se provee en la base de datos sea más adecuada y que se les pueda identificar como Moros de Puebla, no sólo como “bailarines danzando en una calle” que nos dice, básicamente, nada.

Bailarines danzando en una calleBailarines danzando en una calle. Imagen propiedad del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Todos los derechos reservados.

Links de interés:

 

Relaciones de la danza de los Santiaguitos. San Salvador Cuauhtenco, Milpa Alta, D.F.

En este tardío #LunesDeLibros hablaremos un poco de este pequeño pero muy interesante material que recopila los versos de la danza de los Santiaguitos que se realiza en la población de San Salvador Cuauhtenco, en la alcaldía de Milpa Alta de la Ciudad de México.

En la parte superior pueden observar tanto la portada como la contraportada, que colocamos de esta forma para que se pueda apreciar mejor la imagen que la ilustra. Esta misma foto se presenta dentro del libro pero en blanco y negro.

El texto fue publicado en 2003 y es una edición de Ce-Acatl con apoyo del gobierno del Distrito Federal a través de la Dirección de Equidad y Desarrollo Social, la Fundación Vamos y Novib/Oxfam Internacional. Se presenta como el número 5 de la serie Historia Oral de Ce-Acatl con un tiraje de 1,000 ejemplares. Es muy sencillo encontrarlo en la mayoría de las ferias de libro que tienen lugar y el costo es muy accesible, como se puede observar en la imagen, este ejemplar tuvo un costo de $30.00 hace unos 10 años aproximadamente.

El libro se compone de tres partes:

  • La mayordomía de la danza de los Santiaguitos, donde se hace una introducción a la danza y cómo se recuperó en el año de 1998, se enlistan los personajes y los integrantes de la mayordomía del año 2001.
  • Entrevista a integrantes de la mayordomía 2003-2004, en esta sección los integrantes hablan de cómo se realizaba la danza anteriormente y la forma de organizarse en la comunidad, así como el orden en que se desarrolla la representación y participan e interactúan los personajes.
  • Relaciones, esta es la parte principal del libro ya que se presentan los versos de cada uno de los personajes:
    • Relación de Santiago.
    • Relación del Príncipe.
    • Relación del Caín.
    • Relación del Rubín.
    • Relación del Supremo.
    • Relación del Embajador de Moros.
    • Relación del Rey Mahoma.

A lo largo de las páginas, algunas fotografías ilustran el texto, mismas que provienen del archivo de Gabriel Sánchez de la Cruz.

Hay algunos puntos interesantes para comentar sobre este material. En primer lugar, no incluye los parlamentos de todos los personajes ya que faltarían los diálogos del Embajador de Cristianos. Por otro lado, es importante hacer notar la necesidad de que haya un maestro de libro o un ensayador, ya que si bien se tienen los diálogos, el libro no incluye el orden en que se deben decir; si bien en la primera parte se describe el orden a grandes rasgos, no indica claramente donde inician y terminan las participaciones de los personajes.

En algunas  comunidades se integran los libros (libretos) a partir de los papeles (los diálogos de los personajes), pero siempre es importante contar con alguien con experiencia que conozca la estructura de la representación para poder acomodarlos.

Respecto al vestuario, a partir de lo que podemos observar en las fotografías, es muy parecido al que utilizan en Santa Ana Tlacotenco, también en la alcaldía Milpa Alta. Esta obra es la que tiene difusión en esta zona, aunque en Santa Ana se les llama Santiagueros.

Sobre los autores:

El texto no menciona ningún autor principal, pero menciona que la transcripción y revisión de los documentos fue realizada por Ce-Acatl A.C., Puedes visitar el perfil de Facebook de la asociación dando clic AQUÍ.

Bibliografía

  • ————, Relaciones de la danza de los Santiaguitos. San Salvador Cuauhtenco, Milpa Alta, D.F., Ce-Acatl A.C., Ciudad de México, 2003.
Las imágenes que acompañan esta reseña se incluyen con fines ilustrativos y son propiedad de sus respectivos dueños.